Álex Núñez fue el primer miembro de los Bravos que salió al terreno del Estadio José Bernardo Pérez el martes para el primer juego de la temporada con Magallanes. Para cualquier aficionado desprevenido pasaría por un jugar más del equipo insular, pero se trata de su mánager, que apenas el año pasado trataba de ayudar a Margarita como pelotero activo.
“Ya he podido digerir el cambio de un bate por un fungo, de preocuparme no solo por mi trabajo, sino por el de 40 peloteros, por todo un equipo. Esto se trata de entereza, trabajo, comunicación y buenos ánimos”, asegura, rodeado de micrófonos, después de lanzar el primer turno de la práctica de bateo. Es el principal centro de atracción de su club, aunque no lo quiera.
Núñez, tal vez el mejor bateador emergente en la historia de la LVBP y una pieza que encajó en los engranajes de cuatro campeonatos de los Tigres de Aragua, no para de hablar, se siente cómodo frente a los medios, tiene una respuesta para todo.
“El reto comenzó hace 27 años, cuando vendía maltas en este estadio. Después me tocó debutar aquí como pelotero en 1999 y hace cuatro años me quedé campeón aquí, en el 50 aniversario de los Tigres. Ahora, me estreno como mánager. Es un privilegio y un orgullo. Es un regalo de los dioses del beisbol. Es un compromiso enorme”.
Núñez no se guarda nada. Confiesa que le ha costado conciliar el sueño desde que recibió la primera llamada del alto mando margariteño. “La decisión era íntegra mía. Iba a anunciar mi retiro en las prácticas y eso se adelantó. Hubo muchas conversaciones, dos meses antes de la temporada. La gerencia del equipo me dijo que lo pensara, que lo analizara. Hablábamos casi todos los días. (…) ¿Cuánto he dormido desde entonces? Muy poco”, contó.
El valenciano, de 38 años de edad, es uno de los seis pilotos debutantes en la campaña 2019-2020 de la LVBP, pero no es algo en lo que se detiene a cavilar. No hay tiempo para sacar esas cuentas. Es el momento de pensar en grande, en ir a por todo. Así suene osado.
PRENSA LVBP




