Ocho años sin poder celebrar un título de campeón es demasiado tiempo para un club como Caracas, acostumbrado a dar vueltas olímpicas. Desde 2010, cuando dieron un repaso 1-4 al Deportivo Táchira en Pueblo Nuevo, para conquistar el campeonato número once de su historia, los Rojos no han bordado otra estrella en su camiseta.
El empate 1-1 ante Estudiantes de Mérida el pasado miércoles, en el primer duelo de la gran final de la temporada 2019 disputado en el estadio Soto Rosa, los tiene a un tris de acabar con la sequía.
Esta tarde en su sede del Olímpico de la UCV, los dirigidos por Noel Sanvicente salen a cerrar el círculo triunfal. Se adueñaron del torneo Clausura al liquidar al Deportivo Táchira en su templo de Pueblo Nuevo, con aquel cabezazo heroico de Rosmel Villanueva (m. 90) que ya entró en la historia de la rivalidad.
Pero todavía falta controlar a Estudiantes por segunda ocasión para alzar la copa. Caracas tiene de su lado la ventaja reglamentaria de haber anotado un tanto de visitante que le permitirá coronarse con otra igualdad a cero goles o venciendo por cualquier marcador.
El juego vertical de los Rojos de ataque con pocos pases, ampliando la cancha por los costados para culminar por el centro tendrá de nuevo a sus principales intérpretes en la cancha con el regreso del colombiano Jesús Arrieta y de Robert
Hernández. La ausencia del juvenil sensación, Anderson Contreras, quien pagará una fecha de sanción, le restará al equipo de Sanvicente un pasador inteligente y prolijo.
Mantener el arco en cero será la principal obligación defensiva del Caracas ante un Estudiantes que volvió a mostrar en la ida su gusto por el manejo del balón, el fútbol asociativo se inicia en el botín lustroso de Ayrton Páez y suele culminar en el área rival con la definición de Luis Castillo.
Los académicos buscan la tercera estrella de su historia, pero tendrán que salir con el pecho descubierto en el Olímpico, donde Caracas ha estado imbatible.




