Hace poco, a través de las redes sociales conocimos del retiro de Carlos Alberto Arteaga de su actividad como entrenador de ejemplares purasangre de carrera en el medio hípico.
Él mismo se encargó de confirmarnos la noticia, indicándonos que fueron un cúmulo de razones las que lo llevaron a tomar tal determinación y que llegaron a su punto culminante en la pasada Serie Hípica del Caribe. “Y tras la desaparición de mi madre, se esfumó la motivación principal que tenía, pues mis éxitos iban dedicados a ella” indicó.
Las carreras: una meta
Carlos Alberto Arteaga es un ingeniero en computación, que encontró en el entrenamiento de los equinos purasangre una vía para encausar su gran afición por el hipismo.
Es así que transitó primero por la narración y locución hípica, para luego dedicarse a la preparación de los puros de carrera, la cual tuvo dos etapas, una a comienzos de la década de los 90 y hasta mediados de esa época, cuando se apartó para regresar en 2008. De ahí en adelante y hasta diciembre de 2019 se adentró de lleno en un oficio difícil, por la competencia que había, pero donde respondió al reto, logrando una campaña que lo llevó a triunfar en el campo nacional e internacional.
De su primera etapa recuerda ejemplares como My Little Doll, Guaro de Oro y Crazy Youssef, mientras que del segundo lapso nombra a King Carlos Juan, My Running Mate, Supremo, La de Horacio, Rosalba María y Love And Music.
El ejemplar ideal
“Son varios los buenos equinos que estuvieron bajo mi cuidado” indicó. Luego agregó “para mi el ejemplar ideal hubiese sido aquel que tuviese el coraje de King Carlos Juan; la salud de Supremo; el corazón de La de Horacio; el pedigree de Rosalba María y el físico de Love And Music”.
Ahora Carlos se dedicará a descansar por un tiempo y meditará sobre su plane




