La oferta del Atlético Mineiro fue demasiado tentadora para Rafael Dudamel como para dejarla pasar. Entre seguir al frente de la selección Vinotinto, donde perdió apoyo por el enfrentamiento que tiene con el primer vicepresidente, Jesús Berardinelli, o convertirse en el primer entrenador nacional en dirigir en una de las ligas con más aficionados, calidad y eco en el fútbol mundial, el entrenador yaracuyano decidió marcharse a Brasil.
Dudamel presentó ayer oficialmente a la Federación Venezolana de Fútbol su renuncia al cargo de seleccionador nacional, a través de una misiva que hay que leer entrelíneas para comprenderla.
“Hoy he tomado la decisión de dar un paso al costado, de renunciar a la Vinotinto, en su mejor momento histórico, sí, y a las puertas de un nuevo ciclo de Eliminatorias. Considero que es lo mejor para la selección nacional. Mi relación con la dirigencia se fue deteriorando aceleradamente en los últimos tiempos, y en las condiciones actuales es muy difícil continuar”, afirma en su renuncia.
Aunque no lo menciona directamente, el responsable de estas diferencias entre Dudamel y la FVF es el primer vicepresidente de la entidad, Jesús Berardinelli, a quien la Contraloría General de la República abrió una reciente investigación por “presuntas irregularidades”.
En su carta de despedida, Dudamel agradece a los jugadores porque “todos los logros alcanzados son de ustedes, desde las generaciones juveniles hasta los más grandes… Ustedes tienen el talento para alcanzar el objetivo mundialista y seré el primero en alentarlo a la distancia”.
Nada dice sobre su futuro inmediato, pero en los medios brasileños se da por un hecho que Dudamel será el nuevo entrenador del Atlético Mineiro, donde se reencontrará con el mediocampista venezolano Rómulo Otero, a quien dio poco protagonismo en la Vinotinto.
No faltó en la misiva del técnico el consabido agradecimiento a la familia “por su apoyo incondicional”, y dedicó las últimas líneas al actual presidente de la FVF, Laureano González a quien reconoció por “su apoyo y confianza”, para apostillar de inmediato: “Presidente, en sus manos está el futuro del fútbol venezolano, el país sabrá señalarle o agradecerle”. Sin embargo, la decisión sobre el nuevo entrenador de la Vinotinto no depende exclusivamente de González, sino del directorio de la FVF que controla el grupo de Berardinelli, a menos que la Contraloría decida en los próximos días inhabilitar al dirigente.




