Este fue un invierno diferente para Ildemaro Vargas. Por primera vez en varios años tuvo vacaciones. Desde el 27 de septiembre, cuando saltó por última vez al terreno con los Diamondbacks de Arizona, no jugó pelota durante tres meses.
Vargas no quería descansar. De hecho, trabajó para mantenerse en forma, esperando el chance para volver a jugar beisbol invernal.
“Cardenales me dio la oportunidad de desarrollarme como pelotero e hizo que me conocieran en Venezuela”, contó el infielder. “Siempre lo digo y lo mantengo: mientras pueda jugar a este nivel, lo voy a hacer”.
El problema con Vargas y decenas de sus compatriotas, jugadores con contrato en el sistema de MLB, fue tener que esperar por el pronunciamiento del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Mientras no llegó la autorización para participar en el circuito profesional venezolano, él y sus colegas debieron abstenerse de saltar a los diamantes.
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