Caribes de Anzoátegui durante toda la temporada 2019-2020 ha demostrado ser un equipo capaz de mejorar en todos los ámbitos posibles del juego. Y, en esta postemporada lo hizo con su pitcheo, motivos suficientes para estar en la final de la LVBP.
En los primeros 42 juegos reglamentarios, los aborígenes dejaron su efectividad en 4.50, después de permitir 176 carreras limpias en 352.0 entradas. Es decir, se ubicaron en el quinto puesto del pitcheo colectivo.
Mike Álvarez, en una entrevista a la LVBP, resaltó algunos puntos importantes que llevaron a estos buenos resultados, algunos son: “Hacer los ajustes necesarios, estar dispuesto y tener deseos de aprender”.
Además de: “Repetir la mecánica, la entrega, para dificultarle al bateador identificar los pitcheos”.
Ahora bien, en la primera serie de playoffs, la “Tribu” concluyó este primer tramo con una efectividad de 3.39.
Para la semifinal, Caribes de Anzoátegui mostró otro semblante, puesto sus flechas estuvieron afiladas desde el montículo del Parque de la Ciudad Universitaria de Caracas y del Alfonso “Chico” Carrasquel.
En dicha serie fueron los mejores, gracias a su efectividad de 1.47, es decir, maniataron a la temible ofensiva de Tiburones de La Guaira.
En la final, han mantenido su dominio, claro está, ambas novenas han mostrado tener el respaldo necesario de sus abridores y relevistas en cada partido de vital importancia.
Finalmente, se debe aplaudir la labor del mánager Jakson Melián y del coach de pitcheo Mike Álvarez, por guiar y encontrar la formula necesaria para dominar a los bateadores contrarios con total facilidad.




