Los destinos inciertos del Manchester City

Imaginemos: Los jugadores del equipo inglés, decepcionados por la suspensión de dos años en las competencias europeas, se esparcen por el mundo. Josep Guardiola, su reputado director técnico, es seducido por la Juventus: el club italiano le ofrece el mundo, y el catalán acepta con una condición: llevar a Lionel Messi al equipo de Turín. La Juve asiente y tiene 300 “palos” (millones de euros) para el Barcelona. Entonces, Guardiola, mago en eso de construir equipos a su medida y a la medida del dinero a raudales, cumple el sueño de todo el planeta: Cristiano Ronaldo y Messi juntos y deleitando con su juego de asombro.

Dijimos “imaginemos”, pero no sabemos cuán lejos estamos de lo que puede pasar. Porque después que la Uefa diera el escabroso paso de suspender al Manchester, el río de especulaciones ha inundado el fútbol y ha despertado la avaricia desmedida en todo aquel continente.

Sin horizontes claros, con los días de sus carreras pasando inclementes, ¿a dónde irán a parar Sergio Agüero y Gabriel Jesús, por ejemplo? El tiempo en el fútbol es, por su brevedad, como los sueños, y habrá que apurarse para asegurarse el porvenir y dejar una huella para la historia.

No obstante, las mayores interrogantes caerán sobre el propio equipo: ¿qué va a hacer para mantener a los jugadores presos? ¿Los va a asegurar con provocadoras extensiones de contratos siderales o, tragándose su propio veneno los va a poner a la venta en el gran mercado europeo? ¿Y qué va a pasar con Guardiola y toda esa altivez de campeón? De ser así, el City tendrá que tragarse su orgullo y recomenzar, desarrollar jugadores para continuar siendo competitivo en Inglaterra.

Dos años en el fútbol es una vida. Dos años de suspensión sin tener acceso a las bolsas incuantificables que ofrece la Champions League. Dos años en los que el prestigio del famoso club se verá en entredicho. Mientras todo esto sucede los jugadores se reúnen, se miran preocupados, y ven con recelo su futuro inmediato.

El destino suele ser un dios imprevisible. La noche anterior al dictamen de la Uefa todo en el Manchester City eran lindos augurios sin los presagios de mala leche, pues ya estaban listo para afrontar sus partidos contra el Real Madrid en la Champions de este año.

Horas después todo se tornó oscuro, confuso, perdido en la niebla por las agallas de un equipo que no supo entender que, más allá de dinero, también el ser humano, sus jugadores, cuentan.

Recordemos al Marítimo
El fútbol venezolano se estremeció con aquella noticia: la Federación acaba de inhabilitar a aquel equipo considerado entonces el más popular y competitivo del país. Se alegó, entonces, que la falta de estadios adecuados era la razón, pero siempre se supo que detrás de aquella fatal decisión había motivos escondidos: el fútbol de colonias no era deseado en el seno de la autoridad. A la desesperada, Marítimo y sus abogados recurrieron a la justicia ordinaria, mas todos intento resultó estéril. El caso reciente del Manchester City nos trajo a la memoria aquel episodio que todo el fútbol nacional lamentó profundamente.

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