Manuel Plasencia con ganas intactas

Manuel Plasencia aún no ha enseñado la bandera blanca de la rendición. Sereno, con la serenidad de haber sido uno de los más altos valores históricos del fútbol venezolano, sigue a la espera de un proyecto veraz y serio. “No es entrenar por entrenar, no me voy a ir de las primeras”, argumenta el único técnico que ha llevado al fútbol del país a unos Juegos Olímpicos. Hoy sin equipo, aprovecha para mirar los partidos y analizar cada jugada, cada gesto de los jugadores criollos. Sabe que hay mucho talento regado por el mundo, y a la vez, se siente mal por la falta de resultados de los equipos nacionales en los torneos internacionales. Y, con cierta amargura, con ironía, se queja de que los futbolistas de hoy no conozcan a los que hicieron posible lo que ahora, mal que bien, existe. “Si pasamos por la calle no nos reconocen”…

Con Plasencia se da el extraño caso de que nunca fue un jugador estelar, de aquellos que van a medirse a diferentes lugares. Como estudioso del juego, trabajó desde adolescente en el fútbol amateur, aquel Central Madeirense que dictó cátedra entre aquellos años 70 y 80, y en su travesía por el mar picado del fútbol nacional dirigió incontables equipos y fue gestor de sentar las bases del Caracas tantas veces campeón. No obstante, su más grande osadía, su atrevimiento mayor, fue lanzarse como técnico de la selección en días de trueno, de escasez, cuando no había ni uniformes ni balones y dificultades para entrenar. Así clasificó a Venezuela y fue a Moscú en la Olimpiada del 80, y así fue, con vientos en contra, campeón centroamericano en La Habana 1982. El río de los tiempos ha pasado con el torrente de su caudal indetenible, pero Manuel Plasencia sigue ahí, viendo cuanto partido le sea posible, y con las ganas intactas para asumir “un proyecto serio, porque no es entrenar por entrenar”…

Una de Venezuela: las informaciones internacionales han extenuado los elogios a Lionel Messi por sus cuatro goles del sábado ante el Eibar. Y no es para menos, porque son gestas que no se ven tan a menudo. Pero, ¿Qué podemos decir de Darwin Machís, que con sus dos goles de fantasía aupó al Granada a golear sin misericordia al Osasuna, el día domingo? Claro, Machís no está en los focos del planeta porque no juega en el Barsa, como Messi, pero sí en un equipo que calladamente y contra pronóstico mira la Europa League y la Copa del Rey con serias intenciones. Cada cosa en su lugar, pero para los venezolanos son mucho más significativos y representan más los dos de Machís que los cuatro del astro argentino. Cómo no. Nos vemos por ahí.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

Especiales