Pablo López, quizás, sea uno de los lanzadores con mayor disciplina en la organización de los Marlins de Miami. Incluso, hay algunos de sus compañeros que lo definen como el “más fiebrúo” de los miembros del club.
“Él es el primero que se pone el uniforme cuando tenemos juego”, aseveró Luis Dorante miembro del staff de comunicaciones de los peces sobre este lanzador oriundo de Cabimas (Zul).
Quizás esa pasión por saltar al terreno es lo que ha mantenido a López en el mejor beisbol del mundo, como uno de las grandes promesas de Miami. Viniendo de una familia de médicos, López es, por mucho, un pelotero bastante metódico, cuyo único objetivo para este 2020 es alcanzar los 150 innings lanzados.
“Me preparé muy bien durante el receso de temporada”, resaltó el cabimero luego de su rutina en el complejo primaveral de los Marlins. “Quise comenzar con pequeños detalles e ir aumentando el ejercicio. Hoy puedo decir que estoy casi al 100 por ciento. Solo faltan pequeñas cosas”.
López se convirtió ese as bajo la manga para Don Mattingly dentro de una escueta rotación; sin embargo, los problemas en su hombro derecho lo limitó a tan solo alcanzar 111.1 episodios lanzados en 2019, en los que registró cinco triunfos sobre ocho derrotas para una efectividad de 5.09.
“En las últimas dos temporadas no he podido ir profundo en los juegos. Es decir acumular entradas y eso es algo que tengo entre ceja y ceja para este año; sin embargo debo mantener la rutina y estar saludable para ello”, afirmó López.
Aunque López sólo ha acumulado 170 entradas lanzadas en las últimas dos campañas, su presencia en la rotación de los Marlins parece casi un hecho. Lo único, es que aún no tiene definido su puesto en el orden de los abridores.
“Vengo por más este año. Para eso me he preparado y quiero dar el cien por ciento en cada salida que me toque”, resaltó.
Pablo López figura como el tercer abridor en los planes iniciales de Don Mattingly para el 26 de marzo.




