El desempeño de los clubes venezolanos en la Copa Suramericana se mantuvo en el mismo punto muerto de costumbre. La temprana eliminación de Mineros de Guayana, Aragua, Llaneros y Zamora en el torneo de consolación para los clubes de mediana categoría de la región es la consecuencia lógica del bajo nivel competitivo del torneo local. Para luchar afuera con algún éxito, primero hay que elevar la calidad del campeonato. Zamora ha sido el club más exitoso de los últimos años. Se ha coronado campeón absoluto cuatro veces y accedió a la Suramericana tras titularse en la pasada Copa Venezuela. Pero los títulos solo tienen un valor simbólico, nominal, fuera del país. Un equipo chico como Plaza Colonia, sin la nombradía y la tradición de Peñarol o Nacional, se merendó al mejor representante de Venezuela en el torneo, sin ejercer una superioridad avasallante. Solo hizo lo que pocos equipos realizan en el torneo local. Presionó con un bloque alto la salida de Zamora y provocó los tres errores que condenaron al equipo de José Manuel Rey. Dos expulsiones tontas, por intemperancia en la disputa del balón, y un arquero incapaz de salir jugado la pelota sin incurrir en entregas al rival, resumen la fallida actuación del tetracampeón nacional en la Suramericana. De Mineros de Guayana no se podía esperar más de lo que ofreció. Es imposible que en apenas dos meses de trabajo, Richard Páez armara un equipo competitivo. Sin embargo, hay que rescatar el arrojo y la determinación de los guayaneses para apretar al Sportivo Luqueño en su terreno. A Mineros le sobró ambición y le faltó equilibro defensivo para conseguir una épica remontada en Paraguay. Si lo dejan trabajar a sus anchas, Páez hará de Mineros un equipo bien articulado, capaz de ofrecer un fútbol con más registros, una orquesta afinada para discutir el título y pelear en Suramérica con argumentos más sólidos. Solo necesita esa sabia combinación de tiempo y paciencia. Hay que esperarlo, como se aguarda en una buena mesa para deleitarse con un plato de alta cocina.
La esperanza de un mejor desempeño del fútbol nacional en Suramérica está puesta en el Caracas FC de Noel Sanvicente. Los Rojos carecen de la inversión en fichajes rimbombantes y el poder institucional de un club centenario como Boca Juniors, su primer y más enconado rival en el Grupo H de la Copa Libertadores, que completan Independiente Medellín de Colombia y Libertad de Paraguay. Pero los avileños tienen de su lado el trabajo planificado que viene haciendo Sanvicente para dotar al equipo no solo de nuevos talentos, sino de profundidad en su juego. Caracas es uno de los pocos clubes del país que se atreve a presionar al rival, que juega con un ritmo distinto al fútbol cansino del resto; porque sabe que para competir fuera de casa se necesitan precisión en el toque, velocidad y un grupo comprometido para defender y atacar sin regalarse. La recuperación física de Robert Hernández asegura al Caracas la verticalidad para generar sociedades efectivas en la mitad del campo y llegadas al arco rival con opciones de gol. Falta que la chamaquera que respalda el proyecto de Sanvicente, talentos en construcción como Anderson Contreras, Jorge Echeverría o Eduardo Fereira, termine de explotar su categoría en el gran escenario internacional de la Copa Libertadores.
Las maletas hechas detrás de la puerta
Como siempre advierte el sabio del fútbol nacional, Manuel Plasencia, los entrenadores deben tener las maletas hechas detrás de la puerta para irse de los clubes que los contratan. Lo normal en el fútbol actual, en el que la obligación de ganar obnubila las razones, es que los técnicos duren poco en su cargo, cuando las derrotas tocan la puerta. Así que no es de extrañar lo sucedido con Rafael Dudamel en el Atlético Mineiro de Brasil, un club que se ha caracterizado en los últimos años por su intransigencia en el banquillo. La eliminación en la Copa Suramericana, donde el Mineiro tenía puesta sus esperanzas este año, y la caída en la Copa de Brasil, ante el modesto club Afogados, sentenció su salida. Pero Dudamel se había puesto la soga al cuello, cuando decidió sacar a Rómulo Otero en el partido de vuelta de la Suramericana contra Unión Santa Fe, en un cambio indefendible. Sacó al mejor de la cancha, al jugador que había anotado un golazo de tiro libre, en un momento en el que la pegada del mediocampista era imprescindible para liquidar con acciones de pelota detenida. Con Dudamel en el banquillo, el Mineiro no mostró un estilo definido. No fue un equipo que manejó la pelota o se replegó para contragolpear. Pero a diferencia de la Vinotinto, donde tardó tres años en refinar su propuesta de fútbol relámpago con ataques simples y veloces por los costados, en Belo Horizonte no había tiempo que perder. Dudamel dilapidó muy rápido el mayor chance que ha recibido un entrenador venezolano para brillar en el extranjero.
Lara tiene elegancia y categoría
Nadie puede sorprenderse por el gran desempeño que está exhibiendo el Deportivo Lara en este comienzo del campeonato. El equipo de Leonardo González había sido muy sólido en la defensa la pasada temporada. En ataque generaba situaciones de gol, pero le faltaban jugadores arriba que pudieran traducir esas oportunidades en pases a la red. Pero Leo ha conseguido la fórmula infalible para lastimar al rival. Entregó la conducción del equipo a Freddy Vargas, quien se ha convertido en uno de los mejores volantes creativos del país. Elegante para conducir, de tranco rápido y poderoso, inteligente para resolver sin adornarse, dando circulación al balón y buscando siempre al compañero mejor posicionado, Vargas es uno de los responsable de estas cuatro victorias que tienen al Lara en la cima del campeonato. Su talento para organizar el juego se ha conjugado con las alternativas que ofrecen los refuerzos panameños, Ángel Sánchez, Edson Samms y Valentín Pimentel, quienes han dotado al Lara de velocidad para atacar los espacios, desmarques, cambio de ritmo y serenidad para definir los chances de anotar. Este nuevo Lara de Leo González alegra la vista con la elegancia de Vargas y el desenfado de su ataque canaleño.




