La pegada de Robert Hernández apareció cuando el Caracas más necesitaba de su capitán. Rompió el arco de Boca con un bombazo imparable y equilibró un partido 1-1 que dominaba los argentinos, hasta que el delantero devolvió la fe y rescató un valioso empate para los rojos ante el rival más potente en el Grupo H de la Copa Libertadores.
De entrada, Caracas intentó amedrentar a Boca soltando por la banda izquierda a Bernardo Añor para que le diera profundidad al ataque con Jorge Echeverría y Anderson Contreras como escuderos. El primer fruto de esta triangulación entusiasmó, cuando Añor obligó a la estirada de Andrada metiendo un espléndido cañonazo de zurda.
Pasado este susto, Boca sacó su experiencia para calmar las furia roja. Adormeció el juego, le quitó ritmo y manejó la pelota con Marcone y Reynoso. En medio del sopor, de pronto Villa cambió la velocidad para provocar el desorden. Metió un centro sin futuro que Ábila convirtió en oro. Ganó la posición a Villanueva y como pudo sacó un latigazo de pura veteranía para adelantar a los xeneizes.
Caracas encajó el golpe y se refugió en su arco, temeroso de que Boca se agigantara, pero los de Miguel Russo se dedicaron a temporizar y matar el tiempo sin mayores preocupaciones, salvo la primera aparición de Robert Hernández en una galopada por la derecha que culminó en un remate de Contreras.
El arquero Flores evitó que se ampliara el marcador al tapar con la pierna un remate de Capaldo, al comenzar el segundo tiempo. Y de inmediato Hernández revivió al Caracas al clavar un remate de tiro libre a las telarañas del ángulo superior. Otro tiro libre de Bernardo Añor produjo una estirada fotográfica de Andrada para evitar la segunda anotación del Caracas. Bonsu lo pudo liquidar, pero sacó una masita en una contra y Ábila también tuvo el disparo de sentenciar al Caracas, pero su remate de zurda salió desviado. La próxima parada del Caracas será el 10 de marzo cuando visita a Libertad.




