La inactividad del deporte apenas suma unas semanas, pero el vacío es tan grande que ya el calendario parece desvirtuado.
Los días se han hecho más largos y la paciencia comienza a escasear en fanáticos, jugadores y directivos. No obstante, hay quienes creen que la clave está en saber esperar, Yonathan Daza es uno de ellos.
El joven pelotero, que acaparó todos los reflectores en el corto Spring Training de este 2020, confía en que todo tiene su momento, tanto en la vida, como en el deporte. Está convencido de que más temprano que tarde volverá la acción a los campos e insistirá en su sueño de ser un pelotero de todos los días.
Y es que, aunque este año registró el mejor promedio entre los bateadores calificados de la primavera, ya se sabe que, una vez se retome la acción en MLB, le toca empezar en Triple-A. Una polémica decisión que tomó por sorpresa a muchos, pero no lo desanima.
“No me sorprendió la decisión, ni me preocupa demasiado, sé que tengo opciones, la temporada es larga. Es posible que más adelante haya un chance y voy a estar listo para aprovecharlo”, sostuvo en criollo de los Rockies de Colorado, que terminó como líder bate de la primavera al ligar para .414 en 14 juegos.
“Mi meta este año era tener una buena primavera. Trabaje mucho para poder mostrarle al staff y al manager que yo estaba listo y todo salió bien. Para mí eso fue lo más importante”, aseguró sin titubeos.

Él sabe que en el deporte ser paciente es tan importante como ser consistente. Tiene nueve años en ligas menores, seis de ellos bateando por encima de .300, y -aunque siempre ha destacado por la velocidad de sus piernas y su buena defensa- todavía no se ha podido establecer en el equipo grande.
Cualquiera podría sentirse frustrado, pero no es su caso. Está seguro de que lo que hizo en los entrenamientos primaverales va a mantener su nombre sobre la mesa durante toda la temporada.
“Las oportunidades no se piden, ellas llegan a todo aquel que sabe esperar”, sostuvo el bigleaguer, que ya en 2019 logró disputar 44 juegos en el equipo grande.
“Es difícil mantener la paciencia cuando uno es joven, porque quieres salir a comerte el mundo todos los días y demostrar tu talento, pero hay que entender que el tiempo de Dios es perfecto”, añadió el maracayero de 26 años, que ya es experto en superar obstáculos.
No muchas personas alcanzan a entender cuán difícil es llegar al Big Show. No para todos el camino es un cuento de hadas y para sobrevivirlo se requiere mucha madurez. Una virtud que presume bien el criollo, que está empeñado en hacer grandes cosas en la Gran Carpa.
“En mi camino hacia las Grandes Ligas, he vivido momentos difíciles, pero cada cosa mala que me ha pasado lo utilizó para alimentar mis ganas de jugar… Mi mamá siempre ha dicho que uno no puede correr antes de gatear, y al dar tus primeros pasos te vas a golpear”, explicó.
“Yo jugué tres años en Dominicana y creo que no debí estar tanto tiempo allá. Después en la media hubo un año que batee .325 y el año siguiente repetí la media… Ambos momentos fueron bien difíciles, pero después de eso me dije si no deje la pelota ahora, no la dejo nunca”, añadió entre risas, convencido de que lo mejor está por venir.




