Ser multimillonario sin haberlo sino antes, es más peligroso y doloroso que nacer y morir pobre. Entre los oficios u ocupaciones más difíciles de dominar está la de ser multimillonario en dólares o en euros. Buen ejemplo de las chifladuras multimillonarias son Odúbel Herrera y Ronald Acuña, jóvenes cargados de facultades para el deporte y el espectáculo, pero con poco material celebrar para manejar, tanto esa riqueza, como la de los Bancos.
Odúbel está firmado por los Phillies hasta 2023 por 41 millones 700 mil dólares, más lo que ha cobrado hasta hoy, 18 millones 178 mil: 59 millones 878 mil. Ronald, asegurado por los Bravos hasta 2028 por 122 millones, más los dos millones 105 mil recibidos ya: 124 millones 105 mil dólares. “A quien Dios se la da que San Pedro se lo bendiga”.
Ojalá que estos muchachos encuentren el sociego y los buenos modales. Los arruinados que han sido bigleaguers son numerosos. Como Octavio (Cookie) Rojas, quien invirtió en restaurantes en Kansas City y fracasó. Cobró en el beisbol 211 mil 500 dólares. Brooks Róbinson se dedicó a la venta de artículos deportivos en Báltimore, y quedó sin un centavo. En las Grandes Ligas ganó 856 mil dólares. Por mala administración, Liván Hernández se declaró en bancarrota, después de recibir del beisbol 53 millones 100 mil dólares.
Lenny Dykstra se entregó a la dulce vida y se empalagó. Las bebidas alcohólicas y las drogas lo enviciaron, destrozó en choques y volcamientos varios automóviles de lujo, hasta quedar en la ruina. Estuvo preso por estafa. Está en quiebra. Su fortuna vía beisbol, 36 millones 525 mil dólares. Jack Clark se declaró en bancarrota en 1992, cuando aún jugaba con los Medias Rojas. Solía vivir en hoteles muy costosos y llegó a tener 18 automóbiles, entre esos, un Ferrari de 717 mil dólares; un Rolls Royce, 850 mil y tres Mercedes, 125 mil cada uno. Sus honorarios, 15 millones 772 mil dólares. Cécil Fielder ha sido de los bateadores con mayor poder en la historia, tanto en Major League Baseball como en Japón. Pero su fortuna, de 51 millones 886 mil dólares, quedó en manos de los casinos y las licorerías. A Curt Schilling se le convirtió el capital que le dió el beisbol, en la deuda a un Banco, de 75 millones de dólares. Su compañía de videojuegos quebró y perdió 50 millones. Cobró del beisbol, 114 millones 158 mil dólares.




