Desde 2015, cuando la NFL comenzó a asignar la organización del draft a distintas ciudades, el evento se ha vuelto cada vez más grande y extravagante.
El evento de este año en Las Vegas pudo ser el más extravagante a la fecha, desde el escenario en las fuentes del Bellagio hasta el Forum del Caesars Palace.
En su lugar, los tres días de la “reunión de selección”, como la liga conoce oficialmente al evento de reclutamiento de talento universitario, se convirtió en una experiencia virtual debido al cierre nacional y las restricciones de concentraciones masivas a causa de la pandemia.
Y lo que la NFL aprendió de este evento digital es que más grande no siempre significa mejor.
Este draft fue auténtico, desde las noticias que generó hasta las emociones crudas y la pasión que proyectó a una enorme audiencia.
“Este año, se transmitió en vivo de forma tan íntima. Los jugadores acompañados de su familia nuclear, viendo esas reacciones de ser seleccionados durante tres días… Fue único y un reflejo muy fiel de lo que sucedía», explicó Peter O’Reilly; el vicepresidente de la liga a cargo de la planeación de grandes eventos, incluyendo el Super Bowl.
Fue refrescante, y no sólo por ser el primer evento deportivo relevante en tiempo real desde que se impuso la cuarentena. La liga se las ingenió para no repetir hasta el cansancio el teletón que lanzó junto al draft, y que recaudó más de 6,6 millones de dólares durante tres días.
Todo este éxito ha dejado abierta la posibilidad de que el Draft se mantenga bajo este formato.
AP




