El tema para la columna que leen lo propició el inesperado e impactante desenlace de la pelea por el cetro mundial welter femenino que protagonizaron Cecilia Braekhus, la Primera Dama del Boxeo, y Jessica “CasKilla” Mc Caskill, el pasado sábado en Tulsa -se montó en plena calle por razones de la pandemia que azota al planeta-, un espectáculo público y deportivo en el cual, naturalmente, se cumplieron de manera rigurosa los protocolos de seguridad previstos para el caso.
De lo que tratamos aquí, de seguidas, es de tan solo cuatro peleas, entre cientos, miles, del pasado remoto y del más o menos reciente y, por supuesto, de aquel encuentro entre féminas. Seleccionamos casi al voleo esas 4 especiales contiendas aun a sabiendas, iteramos, de que dejamos de lado muchos más, también de resultados no previstos. Pero si son esos, los 4 escogidos, sin ninguna duda, de las más grandes sorpresas en la historia del deporte de los golpes.
Escrito esto sin ánimo alguno de entrar en polémicas, valga adelantar. Lo hicimos más bien como un “divertimento”. Como para leer en cuarentena, para recordar y para dialogar y discutir entre amigos vía celular, por WhatsApp o por email.
19 de mayo de 1936. Yankee Stadium, en el Bronx, New York. Colmado por unos apretujados 45 mil espectadores, de los cuales cerca de 6 mil entraron “coleados” luego de pagar $2 y $3, casi a hurtadillas por boletos que costaban acaso hasta 100 veces más. En una esquina del ring Joe Louis, estadounidense de Alabama, de 22 años, con 21 KO en 25 peleas, entre los primeros aspirantes al título de todos los pesos y quien sería, luego de Jack Johnson a comienzos del S.XX, el segundo boxeador negro campeón del peso pesado, un reinado que mantuvo por 11 años y 8 meses entre 1937-48.
En la esquina opuesta Max Schmeling, alemán, veterano de 31 años, 33 KO en 59 peleas, con 7 derrotas y 4 tablas. Las apuestas se inclinaban en proporción de 10-1 por Louis (Joseph Louis Barrow su nombre de bautismo, con el mote por su pegada de “El Bombardero Marrón o Café”), quien cayó por la cuenta de 8 en el cuarto round por una dura derecha de Schmeling al flanco izquierdo, que Louis dejaba al descubierto al lanzar el jab, falla defensiva que detectó el rival al revisar películas del contendor. Fue designada Pelea del Año por The Ring.
Terminó en el 12 cuando el teutón derribó nuevamente a Louis. El árbitro Arthur Donovan decretó el KO a los 2´29”. La revancha se dio el 22 de junio de 1938. Louis era ya el campeón de la NBA (hoy AMB). Tumbó a MS por primera vez en el asalto inicial con un “upper” seguido por un cruce de derecha. El retador se levantó atontado y Louis lo derribó de nuevo tres veces más. La esquina tiró la toalla, una costumbre en Europa pero poco conocida en América para la época, por lo que Donovan completó la cuenta de 10 segundos al minuto y 24 segundos.
Louis, en total pobreza luego de haber amasado millones de dólares, falleció el 12 de abril de 1981 en Las Vegas, Nevada, de males del corazón y en silla de ruedas en sus últimos días. Por las paradojas que a veces ofrece la vida, los gastos médicos y de entierro los sufragó Schmeling –su gran y solidario amigo después de aquellas dos peleas–, que era un próspero empresario. MS (nacido en 1905) murió apenas 7 meses antes de cumplir los 100 años, en febrero de 2005.
11 de febrero de 1990. Domo de Tokio, Japón Mike Tyson, campeón mundial AMB, CMB y FIB, insuperado con 33 KO en 37 peleas, sin tablas, de 23 años y el más joven (nació el 30-6-1966) en la historia en ganar la faja completa con 20 años y 6 meses, en su 10ª defensa, frente a .James “Buster” Douglas, de 29 años, con 28-4-1. Las apuestas 42-1 por “Iron Man.”
Douglas cayó en el octavo, se repuso aun medio aturdido y luego noqueó a Tyson a 1´22” del 10, en la está considerada la mayor sorpresa en los anales del boxeo. Nunca hubo pelea de revancha. Entre los espectadores se hallaba el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El apoderado de Tyson, Don King, que también lo era de Douglas, reclamó que el árbitro mexicano Octavio Mayrán, llevó lenta la cuenta cuando el retador cayó y lo hizo muy de prisa cuando fue el campeón quien estuvo en la lona. La FIB admitió la protesta de King, no así la AMB y el CMB que validaron el triunfo de Douglas 72 horas después.
Tyson dijo años más tarde que no entrenó nada para el combate. “No corrí ni me ejercité. Perdí el peso que tenía de más-afirmó- haciendo el amor con damas japonesas”, conducta irresponsable muy propia de aquel joven Tyson, quien dejó el ring en mayo de hace 15 años con una marca de 50-6-0, 44 nocauts y 5 perdidas por esa vía.
Proyecta regresar a los 54 años de edad, para una exhibición de 8 asaltos frente a Roy Jones jr. tres años menor y único campeón medio (además de supermediano y semicompleto) que ha sido soberano del completo. La fecha tentativa es el 28 de noviembre, pero eso si se logra un acuerdo con Jones que pide más dinero.
En cuanto a Douglas, perdió la faja por KOT6 con Evander Holyfield, en su primera defensa. Se le recuerda tan solo por aquella increíble e inédita proeza en el domo japonés hace más de 30 años.
30 de octubre de 1974, Kinshasa, Zaire (actual República Democrática del Congo). George Foreman, 25 años, campeón del mundo de los pesados, imbatido en 40 actuaciones con 37 nocauts, expone la corona ante el exrey de la categoría, el icónico Muhammad Ali, 32 años, registro de 40-2-0, con 29 KO. Buscaba recuperar la corona perdida en tribunales, fuera del ring, en 1967, por su irreductible negativa de ir a la guerra contra el VietCong, lo que estaba reñido con sus convicciones religiosas, las del Islam, en un falló legal a la par de injusto que lo dejó inactivo durante 3.1/2 años.
Foreman, tenido por una fortaleza inexpugnable, atacó desde el inicio al “Bocazas” que “volaba como una mariposa y picaba como una abeja”, frase acuñada por uno de sus séconds, Bundini Brown. Mientras “Big George” lanzaba y lanzaba golpes sin receso, el retador, favorito sentimental de la mayoría de los asistentes, que lo aupaban al grito de “¡Ali, bumayé, Ali Bumayé!´” (“¡Ali, mátalo, Ali mátalo!”) en aquella madrugada del país africano, se replegaba en las sogas a la espera del agotamiento del campeón. Captó esa fatiga en el octavo y desató su ofensiva letal y definitiva que derribó a Foreman como a un árbol talado, de cara al piso, víctima de una veloz combinación de derechas e izquierdas.
El réferi, Zachary Clayton, palanqueó el brazo arrodillado ante el caído ya excampeón, hasta llegar a los 10 segundos a los 2´58” del tramo.
Foreman peleó hasta los 48 años. En noviembre del ´94. Con 45 de edad, se convirtió en el más longevo monarca de la división y en el único que ha recuperado el trono luego de 20 años de haberlo perdido. Venció entonces por KOT10 a Michael Moorer. Hoy es un acaudalado empresario del negocio cárnico.
Ali, “El Más Grande”, quien por 32 años (desde 1984) batalló contra el terrible Mal de Parkinson, bajó la guardia definitivamente el 3/6/2016 en Scottsdale, Arizona, a los 74 años de edad. Se fue como el más carismático y controversial atleta que haya pisado un ring de boxeo y, en especial, como un tenaz e indeclinable defensor de los derechos humanos de sus hermanos de raza y de sus correligionarios.
15 de agosto de 2020, en las calles de Tulsa, Oklahoma Cecilia Braekhus, de 38 años, colombiana de nacimiento con el apellido Martínez, noruega por adopción desde los 3 años de edad, soberana welter AMB, CMB, FIB, WBO e IBO, 25 defensas del fajín CMB intentaba quedar sola con la marca absoluta (siguió emparejada con Louis, a quien buscaba dejar atrás en la marca de todos los tiempos. Una invicta con 36-0 y 9 KO, llamada La Primera Dama, es una real leyenda del boxeo femenino).
La rival, la estadounidense Jessica “CasKilla” McCaskill, 35 años, 8-2-0, 3 nocauts, campeona superligera de EE.UU. Nadie daba un centavo por su victoria. Cuando todo terminó las tarjetas marcaron 97-93, 97-94 por McCaskill y un empate a 95. No se exagera si se asienta que el resultado fue, en el argot del hipismo, el mayor tajo en la historia del boxeo de mujeres. Que sin dudas debe a Braekhus un considerable porcentaje por su cada vez más sólido e incuestionable prestigio y por la buena imagen que ha ganado, como espectáculo masivo, entre los aficionados del orbe.




