Camiseta 10 | Trampas de oso en el camino equivocado

Una sombra de sospechas se encarama encima del fútbol venezolano. Un olor a extraño negociado se percibe a distancia. ¿Hay fraude en algunos partidos de la liga profesional? La especie tiene fundamentos, y el más evidente es aquel que habla de arreglos de jugadores, aunque esto, como todos lo que tienen que ver con el sibilino asunto, suele ser incomprobable: no se tienen los pelos del gato en la mano para decir que el gato es negro.

Sin embargo, detrás del cortinaje, allá adentro donde se cuecen las verdades y las mentiras, hay un factor que podría ser el más importante y por tanto, el más irrefutable: la necesidad de los jugadores por ganar algún dinero.

Todo esto es un laberinto en el que se entra, pero al que no se le consiguen las salidas; y no se puede hablar de equipos o futbolistas así, descarnadamente, porque son tantos que al final de todo reviven la antigua paradoja, revivida en novelas de Agatha Christie: “¿Quién mató al Comendador? Todos a una, Fuenteovejuna, señor”…

Y esa urgencia por la plata tiene un nombre: las apuestas internacionales. Los apostadores conocen cómo se baten las cosas por aquí, y saben, claramente, que el mercado es fácilmente abordable.

El jugador venezolano puedes ser hipnotizado por el dinero, y cede ante la tentación que lo espera en la oscurana del gran negocio. A los equipos les duele pagar a sus hombres, cumplir lo prometido, y en el fondo del pecaminoso asunto son ellos los grandes culpables.

¿Los pequeños pecadores? Pues los jugadores y sus compromisos. Dicen que la justicia se tambalea cuando un hombre roba comida y después da la vida, y esa es la situación actual del fútbol venezolano, en el que algunos de los futbolistas con los bolsillos rotos entrenan y juegan dándolo todo sin haber comido lo necesario. Entonces, ahí recorren el camino equivocado hasta caer en las trampas de oso que hay sembradas en el sendero el fútbol…

Una antigua conseja popular, infinitas veces utilizada, habla de “llover sobre mojado” para referirse a aquellas situaciones repetidas una y otra vez. Así está aconteciendo con el siempre sufrido fútbol venezolano.

Desde hace ya meses las directivas de varios equipos no aparecen, y mucho menos el dinero adeudado a los jugadores, algunos de ellos sofocados por las deudas. El año se va consumiendo, ya se asoma en el horizonte 2021, y es muy poca la plata que ha caído en las cuentas de los futbolistas. Ese es un mal que ha perseguido al fútbol del país desde tiempo inmemorial, y tal parece que esta ingrata situación perdurará por los siglos de los siglos, porque “llueve sobre mojado” sin soluciones a la vista.

Nos vemos por ahí.

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