En la pelota | El océano Atlántico se tragó al inmortal Roberto Clemente

Por extraordinario bigleaguer y por buena gente, Roberto Clemente era adorado, admirado, consentido por todos los públicos del beisbol.

Cuando en la noche de año nuevo 1972-`73 se anunció que el avión donde él iba había desaparecido al levantar vuelo en San Juan de Puerto Rico, el mundo del deporte se declaró en angustiosa espera.

Buck Canel lo había llamado “El Cometa de Carolina”, por cómo corría las bases. En sus 18 temporadas, 1955-1972, logró 83 robos en 129 intentos, y fabricó 166 triples, incluso 12 de cuando fue líder en la especialidad, 1969.

A los 38 años de edad, había conectado exactamente tres mil incogibles con su equipo de siempre, los Piratas de Pittsburgh, al cual transformó desde el primer día que salió al campo con ese uniforme, el 17 de abril de 1955.

Era la máxima figura en Pittsburgh, y uno de los mejores peloteros en la historia, con las cinco habilidades necesarias para ser completo en tal profesión. Solo otros cuatro han sido notables haciendo contacto con el bate, y a la vez bateando con poder, piernas rápidas, manos seguras y brazo fuerte y educado, Joe DiMaggio, Willie Mays, Mickey Mantle y Alex Rodríguez.

Nicaragua había sido víctima de un horrible terremoto el 23 de diciembre, que dejó a millares de personas muertas y más aún sin hogares. Roberto había estado en Managua semanas antes, dirigiendo la selección puertorriqueña en una competencia internacional, por lo que se sintió afectado directamente. Emprendió una campaña para recoger auxilios, contrató un avión a hélices y de carga para ir a la zona del desastre en plena noche del nuevo año.

Amigos le aconsejaron dejar pasar las fiestas y viajar después. “No me sentiría bien celebrando, mientras aquella gente necesita medicinas, alimentos y ropa”, fue la respuesta.

Levantaron vuelo poco después de las nueve de aquella noche. Y a las 9:22 desaparecieron del radar. El piloto era Jerry Geisel, iba de copiloto el propietario de la nave, Arthur Rivera, más un mecánico y un amigo de Roberto. Cinco personas.

Durante 12 días de búsqueda, con los equipos más eficientes, solo apreció el cuerpo del piloto y el avión destrozado a 40 metros de profundidad. Testigos declararon haber oído cuatro explosiones cuando el aparato viraba a la izquierda.

Nunca más de supo de Roberto Clemente ni de su cadáver. Su tumba es el Océano Atlántico.

Su amada esposa, Vera Zavala, estuvo al frente de la Fundación Roberto Clemente, igual que fue Embajadora de Buena Voluntad de las Grandes Ligas, hasta el día de su muerte, 16 de noviembre de 2019, a los 81 años de edad.

Cuando Clemente iba a casarse con Vera Zavala

En octubre de 1964 estaba yo en Nueva York, preparado para la Serie Mundial Cardenales-Yankees, y me enteré de que Roberto Clemente, procedente de Pittsburgh, pasaría una noche allí, antes de seguir a Puerto Rico. Conseguí que me atendiera para una entrevista, en el hotel donde se alojaba.

Por supuesto que hablamos mucho de beisbol, de los Piratas y de los Yankees.

Pero lo que más me impresionó fue que cuando le pregunté a qué se iba a dedicar en Puerto Rico, respondiera: “Llevo en mi agenda la misión más importante desde el día cuando nací. Me voy a casar con la mujer más bella del mundo. Se llama Vera Zavala, y esta es ella”.

Con orgullo y pasión, sacó de su cartera una foto. Se veía una extraordinaria belleza. Se casó con Vera y tuvieron tres hijos.

Los sueldos de Clemente, Trout, Gehrig y Ruth

Los mejores honorarios de Clemente fueron los de su última temporada, la de 1972, cuando le pagaron 150 mil dólares. Con lo que hoy día cobra anualmente de los Angelinos Mike Trout, 37 millones, le hubieran pagado a Roberto 247 temporadas y media. ¿Quién ha sido, o es, mejor pelotero? No importa, ambos son excelentes.

Clemente también cobró más que Lou Gehrig, cuyo mayor sueldo fue de 38 mil dólares en 1940; e igualmente sus 150 mil fueron más que lo máximo recibido por Babe Ruth, 80 mil dólares por cada una de las campañas de 1930 y 1931.

EN TIPS…

Firmó con los Dodgers. Los Dodgers de Brooklyn lo firmaron en 1954 para su equipo de Triple A, los Montreal Royals, por $5,000 y una bonificación de $10,000.

Número de 21 letras. Utilizó el número 21, porque su nombre completo (RobertoClemente Walker) tenía 21 letras

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