Gancho de Izquierda | 56 de “Morocho” y 79 de Ali

Tal día como el del próximo lunes, de hace 56 años, el caraqueño Carlos Enrique Hernández Ramos, más conocido como el “Morocho” Hernández, derrotó en polémica decisión 2-1 al estadounidense Eddie Perkins, rey AMB y CMB welter junior (superligero), en el Nuevo Circo, y se convirtió en el primer  venezolano ganador de una corona mundial de boxeo.

De igual modo, 79 años atrás que se cumplirán este  domingo 17 (sábado en 1942) nacía en Louisville, Kentucky, Cassius Marcellus Clay, hijo de Cassius Marcellus Clay y de Odessa de Clay, un matrimonio de clase media, y al cual desde 1967 el mundo conocería como Muhammad Ali, “El Más Grande”, entre los mejores campeones del peso completo de la historia y como ciudadano dejó una profunda huella, en su desempeño, de tenaz  defensor de los derechos civiles de sus iguales de raza y de religión, la ´del Islam.

UN PELEADOR EXCEPCIONAL

“Morocho”  es conceptuado sin discusión alguna como el mejor boxeador nacido en Venezuela. Aquel lejano lunes del 18/1/65, con 26 años, batalló 15 capítulos y se impuso de manera discutida ante Perkins (de 28 años) –cuatro años  antes le había quitado el invicto al criollo, en 10 rounds—con los votos de los jueces locales Dimas Hernández (143-142) y Santos Arismendi (146-142). El árbitro Henry (“Homicida” Hank) Armstrong, un inmortal del boxeo,  se inclinó por su compatriota 150-139.

La pelea fue una copia repetida en los 15 asaltos con Perkins a la defensiva sin dejar de correr y de quitarse golpes, perseguido por “Morocho”, quien a pesar de sus enormes esfuerzos no pudo atrapar al escurridizo y hábil contrincante, a quien nunca pudo conectar con efectividad ni uno solo de sus poderosos golpes de ambas manos, como había logrado hacerlo en su pelea, cuando era un novato de 21 años con apenas 14 combates, con 10 nocauts propinados, frente al para entonces campeón mundial pluma Davey Moore, a quien fulminó en 7 rounds –con fractura de la mandíbula incluida-, cinco años antes de Perkins en el mismo escenario del Nuevo Circo caraqueño.

“Morocho” fue sin duda alguna un peleador fuera de serie, un portento del boxeo. Lamentablemente su ejecutoria sobre un ring no alcanzó las alturas a que estaba destinado y que el grueso  de los aficionados y cronistas de su tiempo vaticinaban porque sus pasos fuera del ensogado no los condujo con la disciplina requerida para un deporte que demanda tanto de sus cultores, como lo es el boxeo. A tal efecto bien puede afirmarse que sus excepcionales virtudes físicas y técnicas las dilapidó en noches de tragos y de mujeres, lo que resulta comprensible –aunque no justificable–por su juventud y acaso también porque fue para él como una válvula de escape y de resarcimiento por las muchas penurias que padeció en su adolescencia y primera juventud.

Desde sus primeros días en el boxeo el “Morocho” Hernández dio muestras de su gran calidad. Cuando contaba con solo 18 años ganó una medalla de oro en un prestigioso torneo aficionado, el Cinturón  de Diamantes en Ciudad de México en agosto de 1958, en el que consiguió tres victorias en el peso pluma, en la que fue una de las grandes proezas del deporte nacional en el plano internacional, un  certamen en que el país consiguió cinco títulos por intermedio del “Morocho”; del peso gallo trujillano Ricardo Salas; del ligero carabobeño Félix Liendo; del welter caraqueño Enrique Tovar y del mediano guayanés Fidel Odremán, en una competencia animada por peleadores de otros nueve países, Estados Unidos y México entre ellos, lo que permite darse una idea de lo fuerte del compromiso.

Unos meses después de su actuación en México el púgil de la parroquia caraqueña de La Pastora, saltó al profesional y noqueó en el estreno a Félix Gil en tres tramos, el 26 de enero del ´59, llevado de la mano por Juancito Medina, su entrenador de siempre. Luego viajó a Cuba donde alcanzó otra hilera de triunfos y a su regreso a Caracas sumó a aquellos otros éxitos el más  consagratorio de ellos, el ya mencionado sobre Moore que puso su nombre en el plano mundial. En su carrera de 12 años se midió a los mejores pesos ligero y superligero, entre aquellos los cubanos Ángel Robinson García y Douglas Vaillant, con quienes compartió empates, triunfos y derrotas. Es rigurosamente cierto que “Morocho” fue eludido por campeones de las 135 libras de su tiempo como el boricua Carlos Ortiz y el estadounidense Joe Brown, quienes no se atrevieron nunca a darle la oportunidad titular al venezolano, temido por la potencia de sus puños. El segundo, que siempre lo rehuyó, aceptó enfrentarlo en Maracaibo en noviembre del 63 cuando ya no poseía la corona (Ortiz lo destronó el 21/4/62) y “Morocho” lo desbarató  en tres rounds.

Después de aquella cuestionada  victoria frente a Perkins, Hernández defendió  las coronas AMB y CMB con éxito frente al colombiano Mario Rossito (KO4) en Maracaibo el 15/5/65 y ante  el jamaiquino( o jamaicano) Percy Hayles (KO3)  el 10/7/65 en Kingston, Jamaica. Lo perdió ante el italiano Sandro Lopopolo por puntos en Roma el 29/4/66. Tres años más tarde, en mayo, peleó en BsAs por el título con el argentino Nicolino “El Intocable” Locche y falló por abrumadora decisión. Su última pelea fue contra el escocés Ken Buchanan, quien lo noqueó en 8 asaltos en Wembley, RU, el 11 de mayo del 71. Cuando se fue tenía marca de 60 (44 KO), 12(5Ko en contra) y 4 empates. “Morocho” nació en Caracas el 22/4/39 y falleció a los 74 años el 2 de julio de 2016. En cuanto a Perkins murió en Chicago, Illinois, en mayo del 2012 con 75 años de edad.

UNA PERSONALIDAD SIN IGUAL

De Ali poco que decir que no se sepa, al menos por los aficionados de su tiempo. Podemos echar mano de lo anotado en la contratapa de la novela Rey del Mundo de David Remnick (más crónica que una novela en si misma), Premio Pulitzer por Lenin´s Tomb y Editor entonces (año 2001) de The New Yorker. “… Pero Rey del Mundo es mucho más, es la crónica de una de las épocas de Estados Unidos…más vitales y vertiginosas, y hace justicia a la rapidez, gracia, valor, humor y entusiasmo de uno de los más grandes atletas y de las personalidades  más irresistibles de nuestro tiempo.” Allí queda diáfanamente retratado el más carismático, polémico y avasallante atleta que el mundo haya conocido, odiado por muchos, pero amado por miles de personas en el planeta, ese inmortal personaje del deporte y de la política cuyos 79 años de nacimiento se cumplen este domingo que viene.

 De él  diremos algo más en las siguientes líneas Naturalmente que una de las primeras cosas a recordar es la de que fue campeón mundial pesado cuando contaba solo 22 años y un mes y hablaba hasta por los codos. Era llamado “Bocazas”, era visto como un “loquito parlanchín y medio payaso”, que pronosticaba el round en que ganaría un combate. En la pelea por la faja se le consideraba una segura nueva víctima para el temible golpeador que era el monarca Charles  “Sonny”  Liston. Todos los vaticinios en su contra se fueron al piso porque el entonces Cassius Clay humilló a quien llamó burlonamente “El Oso Feo”, luego de superar un problema en los ojos, enceguecido desde el tercer round presumiblemente por una sustancia aplicada a los guantes del campeón. Hubo un momento en el combate en que Clay, a la altura del cuarto asalto, estuvo a un tris de abandonar. Al llegar a la esquina gritó,  con  angustia “¡No veo nada! ¡No veo nada!¡Córtame los guantes!” Pero Angelo Dundee, en su esquina, no atendió la desesperada petición. Lo levantó de la banqueta en el cuarto, que Clay terminó a duras penas y cuando vino el quinto Dundee estimuló al retador. “Ahora sal ahí y no dejes de correr”, le dijo y Clay se limitó a defenderse, casi a ciegas, sin tirar golpes y agarrándose a cada rato. Cuando sonó la campana para el sexto Clay (Ali) ya estaba despejado, sin ardor en los ojos, y empezó a machacar a Liston con uppers, ganchos de izquierda, jabs… Hubo un momento en que le conectó hasta ocho golpes seguidos, sin recibir respuesta. Liston regresó maltrecho al rincón y al sentarse le dijo a uno de los seconds, sin aliento, que “¡Hasta aquí hemos llegado!”, lo que el asistente entendió como que se disponía a acabar con Clay. Le colocó el protector, pero Liston lo escupió y le repitió “¡Dije que hasta aquí hemos llegado!» Y aquel peleador que no había sido noqueado en 36 peleas, con solo una derrota a cuestas, se quedó sentado en la esquina cuando sonó la campana que llamaba para el séptimo asalto. Clay ya era el nuevo campeón del mundo. Empezó a dar saltos en el ring y a gritarle a los periodistas que se tragaran sus palabras, que él era el Más Grande, que él era  el rey del mundo, que él era el que volaba como una mariposa y picaba como una abeja. Fue el 25 de febrero de 1964, en el Centro de Convenciones de Miami Beach, Florida.

El día siguiente, en la rueda de prensa habitual en esos casos, Clay hizo el formal anuncio de su conversión al islamismo y su decisión de cambiarse el nombre por el de Muhammad Ali,  como sería conocido luego, hasta el fin de sus días.

UN ROUND EN LA REVANCHA

En la revancha el 25 de mayo del año siguiente, Liston se desplomó como un fardo en el primer asalto y no se levantó más. El resultado levantó suspicacias, pero el video de la pelea muestra que en efecto Clay aplastó a Liston con una recia derecha a la cabeza, apenas vista por algunos aficionados. Ya con el nombre musulmán de Ali (“Clay es un nombre de esclavo”, pregonaba) expuso el cinturón frente al excampeón Floyd Patterson el 22/1165 y lo terminó en 12 vueltas. Luego hizo las siguientes defensas: contra el canadiense George Chuvalo y ganó por decisión en Toronto, el 29/3/66; el inglés Henry Cooper, en Highbury, Londres; el también británico Brian London, KOT3 el 6 de agosto del 66, en Kensington, Londres;  el germano Karl Mildenberger, KOT12 en Frankfurt:  a los estadounidenses Cleveland Williams (KOT3) el 14 de noviembre del 66 y a Ernie Terrel, el 22/3/67 en 15 tramos en el Astrodome de Houston,  Texas. Cada vez que lo impactaba le preguntaba “¿cómo me llamo, cuál es mi nombre?”, porque Terrel no le llamaba sino Clay y por último el 23 de marzo del 67 subió frente a Zora Folley  y lo acabó en el séptimo, también en Houston.

NO AL RECLUTAMIENTO

En la mañana del 28 de abril de 1967 acudió a la oficina de  reclutamiento, en la calle San Jacinto de Houston, con otros 24 potenciales reclutas. Los colocaron en fila ante el teniente S. Steven Dunkley, quien los llamaba  a dar el paso al frente de costumbre. “Cassius Marcellus Clay”, dijo y Ali no se movió. Repitió el nombre, con igual resultado. La tercera  vez Dunkley dijo “Muhammad Ali y pasó igual.

De inmediato fue llevado a una oficinas al lado y le informaron de las consecuencias de su negativa a formar filas. Poco después se le sentenció a se le sentenció a 5 años de cárcel (que no cumplió totalmente) y multado con $10 mil, En su descargo adujo que por su condición de musulmán se oponía a la guerra, que el Islam significa paz, que no iría  a matar “a ningún vietcong, porque ninguno de ellos me ha llamado negro, ni tengo nada en su contra” y se declaró objetor de conciencia, de rechazo a la guerra por razones religiosas. No pasó mucho tiempo para que se le desconociera como campeón y recibiera las más duras críticas, pero también el respaldo de los que rechazaban la guerra, más de estos que de los primeros, especialmente fuera de EE.UU..

Regresó al ring 3.1/2 años más tarde y luego de vencer a  Jerry Quarry (KOT3) y al argentino Oscar “Ringo” Bonavena (KOT15)  perdió el invicto de 30-0 frente a Joe Frazier en marzo del 71. Tres años más tarde, el 30 de octubre ´74, asombró al mundo con un sorprendente e impresionante KO en 8 rounds sobre el invicto y amplio favorito George Foreman, campeón AMB y CMB, en Kinshasa, Zaire, hoy República Democrática del Congo, en el espectáculo deportivo más visto en vivo por TV hasta ese momento, con unos 300 millones de espectadores ante la pantalla chica, evento montado por el promotor Don King con el apoyo económico del dictador Mobotu Sese Seko.

Es tiempo de traer mención a seis de sus grandes refriegas (aunque la de Zaire fue sin duda la más relevante), tres contra Joe  Frazier y las otras con Ken Norton. Fue Frazier, como dijimos antes,  quien le quitó el invicto y lo tumbó ‘por 8” en el último de los 15 asaltos el 8 de marzo de 1971 en el Madison Square Garden, tercera pelea que hacía desde la suspensión. El 28 de enero del 74 Ali tomó desquite en 12 en el mismo Madison. Se midieron por tercera vez el 10 de octubre de 1975 en Manila, en una batalla que está registrada como una de las más dramáticas peleas de la división y que Ali ganó cuando “Smokin” Joe no pudo salir para el penúltimo round. Con Norton chocó  el 31/3/73 en la que el exmarine le fracturó la mandíbula para apuntarse la decisión y la segunda el 10/9/73, dominada a los puntos por “El Más Grande.” Combatieron por tercera ocasión el 29 de septiembre ’76 por los título AMB-CMB y Ali venció a los puntos.

Un lustro más tarde de Manila, Ali tocó a retirada lo que hizo con marca de 56-5-0, 37 nocauts y 5 en contra, luego de perder por KOT10 ante su exsparring Larry Holmes (única derrota antes del límite) y vs. Trevor Berbick, en octubre del 80 y el 11/12/81, respectivamente. Afectado desde los primeros años de los 80 con el Mal de Parkinson, murió el 3 de junio de 2016 en Scottsdale, Arizona.

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