Tripleplay | El heredero de Ted Williams

Era el 19 de marzo de 1961. Un día como hoy. No había pasado mucho tiempo desde la apertura de los campamentos primaverales. Tal vez horas, cuando en el cuartel general de los Medias Rojas en Winter Haven, estalló una noticia de primera plana. Al menos para los periódicos de la ciudad de Boston.

El equipo anunció que Carl Yastrzemski sería el nuevo jardinero del equipo izquierdo. Lo que no tendría nada de extraordinario, si no fuera porque Yastrzemski iba a reemplazar en el puesto al más célebre pelotero en la historia de la franquicia, y para no pocos, el mejor bateador de todos los tiempos. Ted Williams se había marchado la campaña anterior con su equipaje atiborrado de logros legendarios, y no por casualidad, la organización le pidió seguir al joven de 21 años que lo reemplazaría.

Una foto tomada ese día, dio la vuelta al mundo con un Yastrzemski escuchando con reverencia las palabras de Williams, pero en el novato no se percibía ninguna señal de temor ante la responsabilidad que el Boston colocaba sobre sus hombros. Por el contrario, se notaba muy seguro de sí mismo. Sin aspavientos, pero sí dispuesto asumir el compromiso. A fin de cuentas, podía tratarse de reemplazar al insigne toletero zurdo, pero alguien tendría que hacerlo.

Tampoco fue una decisión tomada a la ligera. El novato venía de pasar dos años completos en las sucursales de la organización, y en la última en la Liga en la Asociacion Americana AAA, había concluido con un robusto promedio de .339 en 148 desafíos. El puesto era para él. Para nadie más.

En las memorias de las ligas mayores, no deben ser muchos los novatos que llenaran tantas expectativas a su alrededor. En un apretado resumen de su carrera iniciada en 1939, Williams había acumulado seis títulos de bateo, dos triples coronas, un average de .406 en 1941 que nunca más se ha visto en la gran carpa, 521 jonrones, 1839 carreras empujadas, 2021 bases por bolas, diecinueve Juegos de Estrellas y dos galardones como “Más Valioso” de la Liga Americana.

Nadie esperaba que Yas emulara a Williams al pie de la letra. Eso debió influir para que la responsabilidad de sustituirlo no fuese tan pesada. Pero esa campaña de 1961 fue la primera de sus 23 en las grandes ligas, periplo que culminaría en el Pabellón de la Fama.

En ese trayecto que se detuvo en 1983 a los 43 años, el también toletero zurdo sumó 3489 imparables, 452 cuadrangulares, 1844 empujadas, una triple corona, tres títulos de bateo, un promedio vitalicio de .285, un “Más Valioso”, siete “Guantes de Oro” y dieciocho apariciones en el Juego de Estrellas.

Todo con el uniforme de los Medias Rojas como lo hizo Williams.

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