El fútbol profesional venezolano ha sido uno de los más afectados por los efectos de la pandemia en Venezuela. A diferencia del beisbol que se juega pocos meses al año y del baloncesto, que puede realizar sus competencias utilizando el esquema de aislamiento, concentrando a los jugadores en burbujas, el fútbol se rige por los reglamentos de Fifa y Conmebol que obligan a celebrar competencias todo el año.
El Torneo de Normalización, disputado de octubre a diciembre del año pasado, utilizando el sistema de burbuja en Carabobo y Barinas, fue una excepción. Después de la paralización de todas las actividades deportivas en Venezuela y en todo el planeta, la Federación Venezolana de Fútbol tenía la obligación de reanudar las actividades a como diera lugar. Y el breve Torneo de Normalización cumplió con el objetivo de volver a las competencias y establecer, por la vía de los resultados deportivos, a los representantes venezolanos para la Copa Libertadores y Suramericana de 2021.
La Liga Futve tenía todo planificado para regresar a la cancha en abril, pero el recrudecimiento de la pandemia, producto de la más contagiosa variante brasileña del covid-19, obligaron nuevamente a las autoridades deportivas del país a frenar el inicio del campeonato. La prioridad es la vida, proteger y garantizar la salud de todos los que participan en el fútbol nacional, que corren el riesgo de exponerse a contagios, si los jugadores van y vienen de un lado a otro del país para disputar cada jornada.
Nadie puede oponerse en su sano juicio a las medidas de las autoridades sanitarias para restringir la movilidad de los venezolanos, incluyendo a los equipos la Liga Futve. El problema es que el fútbol necesita competir, aunque sea a puertas cerradas, para mantenerse a flote como cualquier otra actividad económica.
Venezuela es el único país de Suramérica, donde el fútbol profesional sigue paralizado. Cientos de jugadores, entrenadores y personal técnico dependen de que se reanude la actividad para asegurar sus ingresos y sobrevivir de su trabajo, en medio de esta crisis mundial generada por el invisible enemigo.
Jugar de nuevo bajo el sistema de burbuja, en dos o tres sedes como el año pasado, ha sido descartado por los equipos debido a los costos impagables. El presidente de la Liga Futve, Akran Almatni, advirtió que cada club tendría que desembolsar cerca de 400.000 dólares en hospedaje y alimentación para mantener concentrada a la plantilla en hoteles durante los ocho meses que se jugaría la nueva temporada.
¿Cuál sería la alternativa? Una de ellas es que la Liga aporte los recursos al Gobierno nacional para comprar el lote de vacunas necesarias con el propósito de proteger a los jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos que participan en el campeonato. Otra posibilidad, que no anula la primera opción, es que se juegue en seis sedes, como propone Almatni. Monagas, Distrito Capital, Lara, Carabobo, Barinas y Portuguesa acogerían los partidos de los equipos, que jugarían de local en algunos de estos escenarios, de acuerdo a su proximidad geográfica.
El panorama es complicado y se puede agravar más, si en definitiva la Liga Futve no se pone en marcha. Porque de no haber competencia, los equipos enfrentarán la bancarrota. No recibirán los aportes que anualmente aportan Fifa y Conmebol por sus diversos programas, ni podrán hacer transferencias internacionales por venta de jugadores o conseguir patrocinantes.
Si las medidas de confinamiento radical surten efecto, el nuevo campeonato podría comenzar a mediados de abril. Así que en defensa de la salud colectiva y del fútbol nacional, hay que usar el tapabocas y cuidarse con más esmero y responsabilidad.
Comité de FVF permite elecciones durante semana de cuarentena radical
Es ilegal y viola las medidas sanitarias del Gobierno la decisión tomada por el Comité de Regulación de la Federación Venezolana de Fútbol de permitir a las asociaciones afiliadas realizar sus procesos electorales en esta dos semanas de cuarentena radical.
Las denuncias sobre todo tipo de irregularidades reposan en la Comisión Nacional Electoral de la FVF, pero hasta ahora la posición de los miembros del Comité ha sido mirar para otro lado, dejar pasar los ilícitos electorales denunciados y convalidar con su inacción la falta de transparencia y democracia para elegir a las nuevas autoridades.
El presidente del IND, Juan Carlos Amarante, envió un oficio a todas las organizaciones promotoras del deporte en el país advirtiendo que el calendario de los procesos electorales debían adecuarse a las semanas de flexibilización. La excusa que ha ofrecido el Comité de la FVF es que si las Asociaciones no realizan sus procesos electorales antes del 4 de abril, entonces no podrán participar en la Asamblea Nacional General de la FVF, a celebrarse la primera semana de mayo próximo.
Realizar elecciones esta semana, además de desestimar las medidas de las autoridades sanitarias del país, también atenta contra el Reglamento Electoral de la FVF, que en su artículo número dos señala que los comicios deben cumplirse con transparencia y equidad para los participantes.
¿Cómo puede haber equidad en las elecciones de las entidades acusadas de violar las reglas? Lo más democrático sería revisar las impugnaciones y darle respuesta a los participantes, para luego hacer las elecciones más democráticas de la historia de la FVF prometidas por el Comité.




