Visión de juego | Lágrimas rojas y exceso en Bolívar

Gaetano Luongo era uno de los símbolos más inspiradores del Caracas Fútbol Club. Llegó al equipo en la época de sombras y de pésimos resultados; en los días del Caracas Yamaha que estaba a punto de desaparecer a finales de los ochenta del siglo pasado, y luego vivió los años más luminosos de los doce títulos, bajo la égida de Guillermo Valentiner y la Organización Deportiva Cocodrilos.

Su labor como jefe de utileros durante treinta años fue respetada y querida por todos los miembros de la institución. Gaetano representó los valores más auténticos del Caracas FC. Rezumaba compromiso, integridad y un incansable deseo por la perfección. Llegaba a las cinco de la mañana a las instalaciones de la Cota 905 a ordenar cada uniforme y dejar todo preparado para los entrenamientos y juegos. Nació en Italia, pero desde muy niño arribó a Caracas, donde hizo de zapatero, vendedor de repuestos, motorizado, hasta que Manuel Plasencia lo convirtió, primero, en su mano derecha en el camerino del Madeirense y; luego, en los Rojos del Ávila.

Un dolor mayor para el fútbol venezolano su repentina pérdida, porque pese a los quebrantos de salud que venía sufriendo, nunca quiso separarse de su labor en el Caracas, donde ayudó con su ejemplo de disciplina y trabajo a la formación profesional de cientos de jugadores que pasaron por todas las categorías del club. Su pasión por el orden y los detalles también fue esencial para que Caracas pasara de la oscuridad a convertirse en el club de fútbol más laureado en Venezuela. Su recuerdo siempre permanecerá unido a la historia del rojo.

En estos días en los que covid-19 en su variante brasileña produce estas tristezas y despedidas, resultó un verdadero exabrupto que la Asociación de Bolívar realizara el pasado lunes el proceso electoral para elegir a sus autoridades. Sobraban razones para que esos comicios no se efectuaran. En primer lugar, la Asociación de Bolívar carece de providencia administrativa del IND, por lo que su Junta Directiva no tiene la autoridad legal para convocar a elecciones. Al hacerlo, violó la Ley del Deporte y su Reglamento. El domingo, además, el presidente Nicolás Maduro extendió el confinamiento por una semana más, en virtud del aumento de los casos de covid-19. Pero en Bolívar nadie se dio por entendido. La autoridades del Cachamay prestaron las instalaciones para que la Asociación hiciera las elecciones, y el Instituto de Deportes de Bolívar reaccionó muy tarde. Publicó un comunicado prohibiendo las elecciones, cuando estas ya se habían celebrado. Es de esperar que la gobernación de Bolívar sancione a los funcionarios que participaron en este atentado contra la salud.

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