La temporada de 1941 no arrancó para Ted Williams con los mejores augurios. Al menos físicamente. El primer juego –en Boston ante los Senadores de Washington- el jardinero y bateador zurdo debió comenzarlo en el banco, en vez de estar en el jardín izquierdo como había ocurrido en las dos campañas anteriores. Sin embargo, cuando los Medias Rojas llegaron a la parte baja del noveno inning a consumir lo que podía ser su último chance, el manager Joe Cronin lo llamó a batear por el pitcher Earl Johnson con un corredor en segunda base sin outs. Williams respondió con un sencillo, impulsor de la primera de las tres carreras que el Boston anotó en la entrada para dejar al Washington en el campo, 7 a 6.
Era el 15 de abril. El próximo jueves se cumplirán 80 años de aquella tarde en el Fenway Park de Boston. A simple vista el hecho no tuvo nada de trascendental, sin olvidar que el fin supremo es ganar el juego, y que cada uno de los miembros del equipo espera contribuir de alguna manera con el triunfo, tal como lo hizo Williams con su incogible. Tampoco sin dejar de reconocer la importancia que posee para todo bateador el primer inatrapable de lo que puede ser una larga campaña como la de las mayores. Solo que ese hit no sería uno más y ciertamente en ese instante nadie podía imaginar la trascendencia que tendría. Quizás muy en secreto, solo el propio Ted Williams. Fue el primero de los 185 imparables que conectaría a lo largo de la temporada para convertirse en el último toletero en las ligas mayores en terminar con un promedio de al menos.400 puntos. Williams no pudo abrir un encuentro hasta la sexta fecha del calendario, y durante los 143 de los 154 en los que actuó, su average más bajo fue el .308 con que amaneció el 2 de mayo. La racha más extensa sin al menos un incogible la vivió entre el 11 y el 19 de julio al no dar imparables en cinco encuentros consecutivos, aunque en cuatro solo participó como bateador emergente, entretanto la más prolongada se extendió veintitrés juegos entre el 15 de mayo y el 7 de junio.
Después de esa fecha, el 25 de julio frente a los Indios, Williams conectó un jonrón y un sencillo en tres turnos para ascender de .397 a .400. Nunca más su promedio ofensivo cayó de esa cifra, con todo y que a los Medias Rojas todavía les restaban 62 de los 154 encuentros de la temporada. El punto más alto fue de .414 puntos el 21 de agosto, y el más bajo, .400 el 27 de septiembre.
No se quedó en el banco en la última jornada de la temporada
El 28 de septiembre encontró a los Medias Rojas en Filadelfia para celebrar una doble cartelera con los Atléticos. El promedio de bateo de Williams se encontraba exactamente en .400 puntos. La que sería la primera de sus seis coronas de bateo en su carrera se hallaba en su poder, pero el mánager Cronin le sugirió quedarse en el banco. Tendría la oportunidad de ser el primero con un average de .400 desde 1930, cuando lo logró Bill Terry en la Nacional con los Gigantes de Nueva York. Williams se negó rotundamente. En el primer juego conectó un jonrón y tres sencillos para subir a .404. En el segundo, un doble y un sencillo en tres visitas al plato para ascender a .406. El presagio de Ruth seis meses atrás, se había cumplido. Cuando afirmó, en los entrenamientos primaverales, que Williams lograría los .400 de promedio.
EN TIPS
.406 de promedio al bate y algo más
El despliegue ofensivo de Williams no se quedó allí en los .406. También fue el primero de la Liga Americana con 37 cuadrangulares, 135 carreras anotadas y 147 boletos recibidos, 25 intencionales y otro tope en la liga. Aparte, empujó 120 carreras. Cerró con 185 hits en 456 turnos al bate.
Otro zurdo estuvo cerca de emularlo
Desde entonces, Tony Gwynn es el bateador que más cerca ha estado de los .400 puntos en bateo en una sola temporada en las ligas mayores. En la campaña de 1994 en la Nacional, el jardinero y bateador zurdo de los Padres de San Diego, bateó para .394 con 165 incogibles en 419 turnos al bate.




