El proceso electoral para elegir a las nueva autoridades de la Federación Venezolana de Fútbol ya tiene fecha definitiva. Tras modificar el calendario en virtud de las semanas de restringidas establecidas por el gobierno nacional para controlar la temible pandemia del covid-19, el 28 de mayo será el día en que los integrantes de la Asamblea General Nacional definirán el nuevo camino de la entidad deportiva.
Por primera vez en la historia de la entidad no saldrá electo una Junta Directiva por aclamación, como se produjo durante los 29 años en los que Rafael Esquivel ejerció la presidencia, o como prácticamente sucedió en los pasados comicios de 2017 en los que Laureano González fue electo sin mayor oposición.
Pero Comité de Regularización que gobierna la FVF todavía debe cruzar un laberinto de dudas: las impugnaciones. En asociaciones como Guárico, Portuguesa, Apure, Sucre, Cojedes y Nueva Esparta los procesos estuvieron repletos de fallas. Se negó información y la participación a clubes y dirigentes, porque tenían opiniones disidentes a las que representan la poderosa alianza de los herederos de Rafael Esquivel y Jesús Berardinelli. De hecho, en Portuguesa y Guárico los propios clubes legalmente constituidos están llamado a una Asamblea General para designar una nueva Comisión Electoral que garantice elecciones abiertas, participativas, democráticas, equitativa y transparentes, como señalan la Constitución Nacional, la Ley del Deporte y el propio reglamento electoral de la FVF.
No es casualidad que en las asociaciones donde se abrió un resquicio a la participación de otras voces distintas a las que se habían escuchado en las dos últimas décadas, tal el caso de Falcón o Distrito Capital, los candidatos impuestos por los conmilitones del grupo Esquivel-Berardinelli sufrieron derrotas aplastantes por dirigentes de nuevo cuño, surgidos de las entrañas del fútbol y con hojas de servicio intachable. Fue lo que pasó en Distrito Capital, donde Elio Quintal, un exitoso gerente deportivo, prestigioso por su sonora gestión en Marítimo, Caracas y Deportivo Lara, le metió una goleada al continuismo, pese a las maniobras legales realizadas por un bien pagado grupo de leguleyos.
Lo ideal hubiera sido que las elecciones de la FVF se realizaran con todas los representantes de las Asociaciones legítima y legalmente escogidos. Pero esto no ocurrió así y el Comité de Regularización quiere cumplir con el mandato que le confirió la FIFA: organizar las elecciones antes del 30 de junio, cuando concluirán sus funciones. Laureano González y el resto de los miembros que integran el Comité de Regularización de la FVF ahora debe decidir si convalidan a los dirigentes electos de forma fraudulenta en las Asociaciones o sale del laberinto atendiendo los reclamos de los clubes, a los que le vulneraron el derecho constitucional a elegir y ser electos.




