Esta semana hemos homenajeado al ponche, inspirados en los cuatro lanzadores que comparten el récord de más bateadores abanicados en un juego de nueve innings en las grandes ligas. Los 20 alcanzados por Roger Clemens, Kerry Wood, Randy Johnson y Max Schertzer a quienes dedicamos la columna del lunes por sus hazañas.
El ponche es la respuesta del lanzador a la humillación del jonrón. Envuelve la misma majestad del cuadrangular en su manifestación de dominio. Hay otras, pero quizá ninguna como la de retirar al bateador con un envío que haya sido incapaz de conectar. Incluso, sin que necesariamente se trate de un pitcheo en los límites de las 100 millas por hora. Que no encuentre la pelota con el bate, es en sí mismo un homenaje a la variedad de lances que se presentan a lo largo del juego.
Apreciado en números, el impacto visual que posee observar en la hoja de anotación, al menos 10 abanicados por un solo pitcher, quien conozca los pormenores del juego, enseguida sabrá que está frente a una expresión de fuerza. Similar al poder expresado en un estacazo que viaja al espacio más recóndito en las gradas del estadio.
Y como las estadísticas no mienten y son lo más próximo a la verdad en un escenario beisbolero, hoy recordaremos algunos registros de la categoría en las grandes ligas.
En términos absolutos, no hay cifras como las dejadas por Nolan Ryan. En sus 27 temporadas transcurridas entre 1966 y 1993, Ryan ponchó a 5714 bateadores, más que cualquier otro lanzador en las grandes ligas. Observemos que nadie más ha sobrepasado los cinco mil.
Quien más cerca está de Ryan es el zurdo Randy Johnson con 4875. Ryan también es el pitcher con más abanicados en una sola campaña con sus 383 en 1973 con los Angelinos de California. En este escenario su ventaja no es tan notable. Le sigue el zurdo Sandy Koufax con 382 en 1965 con los Dodgers de Los Ángeles. En el ámbito de un encuentro, es superado por los 20 anestesiados que encabezan estas líneas, aunque no está muy distante del cuarteto. El tope de Ryan es de 19 alcanzados en una oportunidad dentro de los límites de los nueve actos.
Sin embargo, para que no haya malos entendidos, que estamos de parte del pitcher en detrimento del bateador, recordemos lo sucedido el 17 y el 24 de abril en San Diego y Los Ángeles. El 17, Clayton Kershaw le propinó tres ponches al dominicano Fernando Tatís, y el 24, Tatis le conectó dos cuadrangulares a Kershaw. Fue un homenaje a quienes nos desvivimos por el juego en su naturaleza. No importa a qué equipos seguimos, a los Dodgers de Los Ángeles o a los Padres de San Diego.
¿Cuándo volveremos a ver un espectáculo similar?




