Visión de juego | Copa América entre protestas y tranquilidad de élite bogotana

Hace pocos días andábamos y desandábamos las calles de Bogotá, caminado por aquí y por allá o pedaleando por sus generosas y envidiables ciclovías, y la sensación que transmite la ciudad es que no hay ambiente para acoger la venidera Copa América, que por primera vez en la historia sería compartida por dos países: Argentina y Colombia.

La Nevera, como apodan los neogranadinos a su fría y siempre lluviosa capital, es una de las ciudades más estratificadas de Latinoamérica. Las elitistas urbes y los empobrecidos barrios se dividen de acuerdo al nivel de ingreso de sus habitantes. Por ello, resulta casi imposible que los opulentos ciudadanos de Chicó Norte, con sus parques repletos de perros de infinitas razas, puedan toparse con los que protestan en la plaza Bolívar, en el parque de Los Héroes o en el sur de la ciudad, donde la temible y criticada policía antidisturbios, Esmad, arremete a balazos contra los que luchan en las calles por sus derechos.

Las trancas por los alrededores del estadio El Campín, una de las sedes de la Copa América que acogerá el grupo integrado por Brasil, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, ha hecho que la xenófoba alcaldesa de Bogotá, Claudia López, suspenda el transporte público Transmilenio para evitar la movilización de los protestantes y dejar sin autobús a miles de ciudadanos de a pie que utilizan este servicio.

A diferencia de Venezuela, donde las calles del Este de Caracas y otras ciudades del interior del país eran las más exaltadas por los llamados a salir a la calle para derrocar al fallecido presidente Hugo Chávez, y luego en contra del gobierno de primer mandatario, Nicolás Maduro, en Bogotá todo ocurre muy lejos de las calles, carreras, viviendas y comercios de sus élites. Nadie protestaba por la carrera 11, donde se ubica el exclusivo centro comercial Andino, las marcas internacionales como la de Carolina Herrera, los bancos y la bien custodiada Zona Rosa, donde acude la crema de la crema bogotana. Allí todos viven su vida sin prisas ni pausas, fuera del alcance de las lacrimógenas y los disparos a quemarropa de la Esmad.

En Colombia, las protestas no son inducidas desde Estados Unidos y sus países satélites en el continente y Europa. Tampoco cuentan con el respaldo de los medios de comunicación, los más influyentes en manos de la oligarquía financiera y política que gobierna a Colombia, la cual califica a los manifestantes de “vándalos”; y en emisoras como Blue Radio piden al presidente Iván Duque que bloquee internet, para evitar que los reclamos nacidos del propio pueblo colombiano se propaguen por el resto del país, lo que ha ocurrido ya como una mecha ardiente en Cali, Barranquilla, Popayán, Cartagena, Pasto, Pereira, Soacha o Medellín.

El pasado jueves, el partido de la Copa Libertadores entre América y Atlético Mineiro, mudado de Cali a Barranquilla por razones de seguridad, fue paralizado durante varios minutos, porque las bombas policiales para dispersar a los manifestantes que se apostaron cerca del estadio Romelio Martínez se esparció hasta la cancha, afectando a los jugadores de ambos equipos. Un tuitazo realizado por los colombianos, de los que molestan a Blue Radio y le gustaría que el gobierno de Duque aplicara censura, pedía la semana pasada a la Conmebol que retirara la sede de la Copa América, porque la situación política del país, con centenares de heridos y muertos, no está para acoger el torneo. Pero la Conmebol ratificó el viernes a Colombia como sede, porque el presidente Duque “garantiza” la seguridad. Por su puesto, quienes manejos los hilos del vecino país y pasean a sus anchas por la Zona Rosa de Bogotá no sufren, ni por asomo, los embates de la Esmad.

Josef Martínez todavía debe firmar la paz con sus compañeros

La convocatoria preliminar de José Peseiro para la Copa América abrió una rendija para el regreso de Josef Martínez a la selección nacional. Ante la falta de un definidor que pueda suplir a Salomón Rondón con comprobada certeza frente al arco, la inclusión del delantero del Atlanta United es un primer paso para su reinserción en la selección Vinotinto, de la que el propio jugador se desligó por diferencias con el técnico Rafael Dudamel.

Martínez todavía debe retractarse con sus compañeros de las expresiones altisonantes que hizo pública en relación al rendimiento de la selección y, especialmente, su diatriba con Rondón. Hechas las paces, será el momento de demostrar con su rendimiento que sigue siendo un atacante de nivel internacional, con la velocidad y la sangre fría intacta para liquidar en el área rival. Que los goles hablen por él.

Se impuso la Ley

El padrón definitivo de la Comisión Electoral de la FVF no incluyó mayores cambios para la Asamblea Nacional General que el 28 de mayo elegirá a las nuevas autoridades de la entidad para el período de 2021-2025. Las entidades que había realizado elecciones irregulares, violando la Ley del Deporte y los propios estatutos de la FVF, como Bolívar, Nueva Esparta, Monagas, Sucre, Guárico y La Guaira, no tendrán representación o solo participarán los gremios que fueron elegidos cumpliendo con las reglas. Por primera vez en la historia de la FVF las elecciones se realizarán cumpliendo con la Ley del Deporte, lo que es un paso gigante para poner fin a la dictadura impuesta por Rafael Esquivel, que aún tiene dolientes y herederos en la FVF.

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