Ninguna convocatoria es perfecta. Siempre habrá quien eche en falta la presencia de tal o cual jugador o que critique al técnico de turno por sus preferencias. A Richard Páez lo atacaban de manera implacable y hasta interesada por la presencia de su hijo Ricardo David en la selección. Pero el camiseta 11 se había ganado la presencia y la titularidad en la Vinotinto desde las categorías inferiores. Había sido un número puesto en todas las selecciones menores de Venezuela y tenía sobrados méritos para ser llamado al combinado mayor. Su aporte en el boom de la Vinotinto fue incuestionable. Pocos futbolistas del país en esa posición han mostrado la capacidad para jugar de espaldas, recibir y girar de manera instantánea en la mitad del campo. Esa habilidad que no la hemos visto en ningún otro volante creativo en la selección nacional permitía a Ricardo David eliminar la presión, quitarse un par de rivales para conducir y propiciar situaciones de gol.
El llamado del portugués José Peseiro para los duelos contra Bolivia y Uruguay despertó reacciones adversas por la presencia del joven mediocampista Matías Lacava y la ausencia del delantero Erik Ramírez. Lacava es uno de los mejores volantes creativos de su generación. Tuvo un valioso proceso formativo en La Masía del Barcelona y ha demostrado en la Academia Puerto Cabello sus cualidades para manejar el balón, distribuir juego y marcar goles. Las críticas que se han vertido sobre su llamado nada tienen que ver con su indudable talento futbolístico, sino por el hecho de ser hijo del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, como si ser hijo de una figura pública fuera un impedimento para ser llamado a la selección nacional.
La ausencia de la lista final de Peseiro también tiene su lógica. Contra Bolivia, en los 3.600 metros de La Paz, la Vinotinto necesitará poblar el mediocampo con efectivos que puedan ralentizar el juego. Peseiro está obligado a contrarrestar la sobremarcha que fiel a su estilo de pases largos profundos, utilizará César Farías para obligar a Venezuela a perseguir la pelota y desfallecer en el intento por la falta de oxígeno en las alturas. Y para llegar al arco rival el mejor camino serán los disparos de pelota detenida y los centros al área para buscar un remate de cabeza o segundas jugadas que den oportunidad para un remate a puerta. Ramírez es un delantero que necesita espacios para correr, recibir en velocidad y definir, como lo hizo esta temporada con el Dunaska Streda en la Liga de Eslovaquia, ubicada en el puesto 32 en el ranking de la UEFA. No es un futbolista para recibir de espaldas, aguantar y prologar la acción con un cabezazo como Salomón Rondón o Fernando Aristeguieta. Para desmarcarse, correr y conducir a too gas, Peseiro ya cuenta con Machís, Murillo, Savarino y Josef, quienes han confirmado su categoría en ligas de más jerarquía que la eslovaca.




