Camisa 10 | Los sueldos del Covid-19

En estos días las temporadas se desperezan, los sponsors ya preparan sus baterías para lanzar sus cohetes propagandísticos, y los jugadores, ya satisfechos, afinan sus armas para comenzar las batallas en la metáfora del fútbol.

¿Dijimos satisfechos? Sí, porque luego de las diatribas y los decires, de lo que se pensaba en medio de la incertidumbre creada como un rayo impredecible por causa de la pandemia, tal parece que han sido ellos los únicos seres del planeta Tierra a quienes no afectaron los bandazos que ha hecho dar el Covid-19.

Imagínense a Sergio Ramos. Salió con amargura del Real Madrid porque no le dieron dos años de contrato y por eso se fue a París, donde debajo de la torre Eiffel le llenaron la bolsa con 30 millones de euros para que defendiera, hasta el 2023, el área del París Saint-Germain.

Imagínense a Lionel Messi, bregando con el universo del fútbol a ver quién le puede garantizar los 100 millones de euros por año ganados en Barcelona, si es que definitivamente deja al club catalán, y a Neymar, con 52 palos en sus ya repleta arcas.

En algunos clubes, es verdad, los futbolistas cedieron al aceptar rebajas: el diez por ciento en el Real Madrid, un poco más en el Barsa. No obstante, el juego sigue su marcha indetenible hacia una explosión que en algún momento ha de aparecer.

Se pensaba que con el coronavirus a los jugadores les había llegado su hora, que ellos iban a tener conciencia de lo que pasaba en las sociedades, pero qué va: más allá de las rodillas puestas encima de la grama antes de cada partido de la Copa América y la Eurocopa, y de alguna declaración de uno que otro, todo ha seguido su curso.

Y el curso es ganar dinero hasta donde no se pueda más, y el mundo que aguante el virus mientras nosotros llenamos las cuentas bancarias. ¿Falta de sentido común o hay que aprovechar porque la carrera es muy corta y tiene trampas en el camino?

Tal vez los futbolistas pensaron en eso; en que alguno de ellos fuera el osado que lanzara, como en la Biblia, la primera piedra para entonces seguirlo a pie juntillas. Pero ninguno tomó la honda de David para soltar el proyectil, no apareció el atrevido y entonces el resto calló con un dejo de complicidad.

La vida no se detiene, y el fútbol, como parte del entramado social, también sigue por su autopista. Ni la llegada de la pandemia pudo cambiar el ir y venir de la existencia ni desvirtuar la plata de los jugadores. Bueno, que les aproveche.

Latinoamérica mira de lejos

Brasil y México, con gigantescos mercados que los respaldan, son los únicos países que pueden lanzar el guante del reto a los europeos.

Mas, aun así hay diferencias: el mejor pagado del fútbol brasilero, y tal vez de toda América Latina, es Gabriel Barbosa “Gabigol”, que gana unos cinco millones de dólares al año, una cantidad respetable pero común en Europa.

Claro que por allá no todos son Messi o Ramos. Los jugadores normales, los que cumplen y más que figuras solo son utilitarios, obtienen cantidades parecidas a la de Gabigol.

Aún así, Europa sigue siendo el sueño acariciado de los muchachos de este lado del planeta

EN TIPS

Pasado. En los campeonatos de los años 70, el jugador mejor pagado del país era Luis Mendoza: 5 mil dólares al mes, una fortuna para aquellos tiempos.

Presente. En el fútbol venezolano de hoy hay jugadores que ganan más de 10 mil dólares cada 30 días. Lo difícil es que puedan cobrarlos

Conciencia. En Venezuela, a consecuencia de la dura situación viral, casi todos los equipos han rebajado los sueldos a sus jugadores.

Salvación. Algunos de los conjuntos del país se sustentan con el dinero que proviene de la intervención en las copas internacionales.

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