Se encuentran muchas coincidencias en las carreras de Frank Robinson y Luis Aparicio.
Debutaron en Grandes Ligas el día inaugural de la temporada, el 17 de abril de 1956. Aparicio con los Medias Blancas, en el Comiskey Park de Chicago, 12 días antes de cumplir sus 22 años; y Robinson, de 20 años, 500 kilómetros al sureste, en el Crosley Field, de Cincinnati.
Ocho meses después, el primero de diciembre, el miércoles hizo 65 años, Robinson y Luis fueron anunciados ganadores de los títulos de Novatos del Año en cada Liga.
Robinson ni siquiera aparecía en el róster de los Rojos cuando comenzaron los entrenamientos de aquel año. Pero no solo se ganó un puesto la lista de los 25, sino que se convirtió en el leftfielder titular. Más tarde rightfielder.
Después de su primer juego en Grandes Ligas, Robinson declaró a los reporteros…:
“La verdad, no veo diferencia entre batear en las menores y batear aquí”.
Aparicio había sido preparado desde 1954, para sustituir al caraqueño Alfonso (Chico) Carrasquel, quien fue enviado a los Indios junto con Jim Busby, el 25 de octubre de 1955, a cambio de Larry Doby. Después de su primer juego en el máximo nivel, respondió Luis así a una pregunta…:
“Me prepararon al máximo en las menores, por lo que, no observo diferencias entre aquella categoría y ésta”.
Los Medias Blancas tuvieron shortstops de Venezuela en 16 de 21 años, Alfonso (Chico) Carrasquel entre 1950 y 1955; Luis Aparicio, desde 1956 hasta 1962, y Aparicio otra vez, 1968-1970.
Otra coincidencia en las carreras de Robinson y Aparicio, fue que jugaron juntos para los Orioles en 1966, cuando ganaron la Serie Mundial a Los Dodgers en cuatro juegos.
En 1975, Robinson se convirtió en el primer mánager negro en Grandes Ligas, con los Indios, y fue Elevado al Hall de la Fama en 1982.
Al zuliano lo elevaron dos años después, en 1984, y fue el cuarto de Latinoamérica en Cooperstown, tras de Roberto Clemente, 1973; Martín Dihigo, 1977, y Juan Marichal, 1983.
Robinson fue un outfielder muy seguro y bateador de notable poder. Sacó 586 jonrones en 21 años, 1956-1976, con promedio al bate de 294 y mil 812 impulsadas.
Luis, fino chocador, bateó 411 veces adrede para ser out con roletazos a primera o a segunda, mientras adelantaba corredores. En sus 18 temporadas, promedio de 262, 83 jonrones, 791 impulsadas y 506 bases robadas en 642 intentos.
Su tío Ernesto opinó que no podría ser pelotero
Buck Canel comentó una vez…: “Si yo dirigiera un equipo, prohibiría a todos batear por donde juega Aparicio”.
Ernesto Aparicio, hermano de Luis El Grande y tío de Luisito, era segunda base del Gavilanes, feliz combinación de doubleplays con Luis El Viejo. Los zulianos consideraban a Ernesto un gran cerebro comercial y muy habilidoso para captar las habilidades de los peloteros.
Pero, cuando elevaron a Luisito al Hall de la Fama, me confesó Ernesto en una entrevista…: “Me equivoqué con Luisito. No creí que podría jugar pelota profesional. Lo veía débil, con ese cuerpecito, correteando, tirando su pelota de goma contra las paredes, y no me parecía”.
Desde luego, Ernesto, triunfador con su popular “Bar Princesa” en Maracaibo, y su Gavilanes, estaba contento de haberse equivocado.
EN TIPS
Récord para un novato
Robinson terminó su temporada de novato con 290 de promedio, 83 impulsadas y empató el record de jonrones para novatos, con sus 38.
Aparicio, líder en robos
Aparicio fue líder en robos en su temporada de novato y durante ocho más seguidas. Total, 366.
Las lesiones acabaron con “Chico” Carrasquel
La ruta de los venezolanos a las Mayores la abrió Alejandro Carrasquel, lanzador caraqueño, contratado por el scout Joe Cambria, en 1939, después que lo vio lanzar en Cuba, para los Senadores.
En 1944, llegó al beisbol de las élites el outfielder de Maturín, Chucho Ramos, con los Rojos.
En 1950 debutó con los Medias Blancas, Alfonzo (Chico) Carrasquel, nativo de Caracas, sobrino de Alejandro y un shortstop de lujo.
Pero solo pudo jugar en 10 temporadas, 1950-1959, con Medias Blancas, Indios, Atléticos y Orioles. Fue sensacional, pero lesiones en una muñeca y una rodilla, se convirtieron en crónicas y tuvo que retirarse.




