Camiseta 10 | ¿Nations League o declaración de guerra?

Aunque estamos en tiempos de máscaras, en Europa ya de dejaron de usarlas. No estamos hablando de la pandemia y su dura realidad, sino de las que, figurativamente, ha caído desde el rostro de la Uefa para declarar, con su aliada la Conmebol, la guerra abierta a la Fifa y todo su inmenso arsenal.

En este conflicto de intereses, en este cruce de disparos con misiles de largo alcance, la cosa es así. La Fifa se ha empeñado en acercar el Mundial de cada cuatro años, como se juega desde hace casi un siglo, a uno renovado que se disputaría cada dos.

Pero como desde los dos lados del Atlántico han fruncido el gesto ante lo que consideran un desafuero inadmisible, han declarado su enfrentamiento a la medida que terminaría por arrebatar al Mundial la majestad que siempre lo ha caracterizado, y sin “ponerse coloraos”, como se dice en Buenos Aires, han tomado la iniciativa de juntar los dos continentes en un torneo tan largo y extravagante llamado Nations League.

Concebido inicialmente para las selecciones europeas, ahora los organizadores se empeñan en demostrar su grandeza al incluir a América del Sur para un torneo a comenzar en el 2024.

Y para que la guerra sea guerra, y para que la Fifa se “termine de arrechar”, como decimos en criollo, programarán partidos en las fechas previstas en los propios días del Mundial cada dos años a partir de 2028.

Habrá clases sociales, y mientras en la primera división estarán Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Perú y Colombia, abajo, en la B, pues Paraguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela, todos enredados en partidos contra los del otro confín del planeta en un rebulicio de nombres y nacionalidades nunca visto en la historia del juego.

Por donde quiera que se mire, carajo, la Nations Laague es un descarado desafío a lo que la autoridad del fútbol representa. Le han lanzado a la cara el pañuelo del reto, y ya se verá de qué se valdrán en Zurich, sede de la Fifa, para responder a la singular afrenta.

El fútbol, pues, se expande; toma territorios, países y continentes, y no sabemos hasta dónde llegará. En la sociedad actual todo lo mueve el “dios dinero”, y el fútbol es la más nítida demostración de esa incuestionable verdad. Por eso pelean Uefa-Conmebol versus Fifa, porque en el fondo rocoso de este asunto, sin medida y sin pensar en los pobres de la tierra, todo es por la plata abundante y el control de una fuente inagotable representada en la insignificancia de un balón.

Clubes alzados

Si se revisan los sucesos de los años recientes, se verá que la Nations League no inventó la insurrección.

Ya hace algunos meses se oyó la voz de los clubes, capitaneados por Florentino Pérez y el Real Madrid, llamando a los grandes a formar una nueva liga de aristócratas del dinero, alegando que no recibían la plata merecida por mantener a sus equipos.

Ya tenían listas el programa de partidos para encender las turbinas de un hecho que cambiaría la fisonomía del fútbol europeo. Lo paradójico de este entuerto es que sus reclamos son lanzados contra la Uefa, organismo que ahora se alista para enfrentar sin temor a la Fifa.

EN TIPS

Bélgica. A Jean-Marc Bosman deben hoy los jugadores del mundo no ser propiedad de los clubes. El jugador se alzó contra el Lieja y contra el reglamento impuesto para hacer valer su libertad.

Colombia. En los años 50, el Millonarios fue el centro de la primera insurrección. Contrató ilegalmente a Alfredo Di Stéfano y otros jugadores argentinos en un acto de piratería.

Venezuela. Una vez el Marítimo, otra vez el Lara intentaron, en actos de desobediencia futbolística, llevar sin éxito sus casos a tribunales ordinarios.

Irán. Por más que se ha tratado, las autoridades de este país se siguen negando a dejar entrar mujeres a los partidos. Esta disposición viola el artículo 3 del reglamento mundial.

Lo último

Especiales