Algunos se van, otros llegan…

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Termina un Mundial y llega otro. Casi no nos dejan respirar los despachos de jugadores y selecciones en la senda hacia el 2026, aunque, como suele suceder, no serán los mismos “patrones de la cuadra” los de Catar en relación a los que habrán de erigirse en Estados Unidos-Canadá-México.

A sus 41 para entonces, a sus 39 para la misma fecha, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi abdicarán a sus tronos para que lleguen todos esos chamos que buscarán el reinado. Y detrás de ellos otros jugadores que vieron en la Península Arábiga llegar al tope y de ahí en adelante comenzar la inevitable bajada.

Argentinos, franceses, marroquíes, portugueses, brasileños, uruguayos, españoles. Todos a revisar sus listas para conocer quién llega y quién se queda.

Para el 2026 el español Pablo Páez “Gavi” tendrá 22 años de edad, el noruego Erling Halland estará en 25, Kylian Mbappé habrá llegado y en plena madurez a los 28. Habrá otros que ahora ascienden, y que podrán conseguir en el Mundial su tesoro escondido para florecer y adueñarse del reino. Hablamos del brasileño Endrick Felipe, baluarte del ahora disminuido fútbol de su país, que para esos días habrá llegado solo a 19 y tomará el testigo, pensamos, que dejará Neymar, ahora con 31, 34 para la gran fecha. Para Neymar, por cierto, será, luego de cuatro intentos la última oportunidad para llegar al cielo dorado.

Porque el Mundial puede ser consagratorio, pero también el comienzo del final. Así ha sido desde que el mundo es mundo, y así va seguir siendo mientras mantenga aquella majestad que lo ha significado. Recordemos ahora el de 2014 jugado en Brasil y la gesta goleadora de James Rodríguez. No lo podían parar, y el Real Madrid abrió sus fauces para llevarlo. Mas, nunca fue igual. Aquel James que vimos contra Uruguay y su gol de feria, no regresó. Tuvo sus éxitos sueltos, sus hazañas de vez en cuando, pero si repetir su mayor expresión vista en el estadio Maracaná.

Hemos traído al colombiano como un ejemplo de fugacidad, de flores marchitas al primer soplo de viento. ¿Podrán pasar cosas parecidas en la Vinotinto? Para la selección llegar al Mundial, aparte de un sueño por realizar, podría ser el adiós de algunos jugadores que solo esperan llegar a él para tener episodios que contar a sus familiares y vecinos. Tomás Rincón, ya en los albores de sus 36, 39 en tres años, podría ser uno; Salomón Rondón, ahora 34, 37 para entonces tal vez sea otro de la lista. Pero en general, será un grupo de hombres que apenas llegarán los 30, y que tal vez, ya en tierras mundialistas, comiencen a pensar en el de 2030.

Esperaremos el Mundial, pero antes, y vaya salto de tiempo, habrá que afrontar el Premundial, un batallar que se reanudará, ante la impaciencia de muchos, solo el próximo septiembre. De aquí a allá, a soñar con Estados Unidos-Canadá-México. ¿Cuántos años tendremos para el 2026?

Una lágrima por Vitico

Por alguna vez, esta sección de la página de los lunes no hablará de fútbol. El adiós de Víctor Davalillo es el motivo, porque el gran pelotero zuliano (aunque en realidad nació en Falcón), el mejor bateador criollo de cualquier época, se adhiere a la adolescencia y juventud de nuestra generación.

Alucinábamos al verlo llegar a home y ondear como una bandera de lo imposible aquel bate mágico, el verlo soltar líneas de fuego por todos los lados del campo, admirar su velocidad al correr como celaje entre base y base, fildear en los jardines como el ángel de las fantasías, disfrutar al seguir sus lanzamientos como el mejor pitcher zurdo que haya visto la pelota nacional.

Se ha ido Vitico, ídolo de nuestros días de promesas, y con él se van los delirios que los hombres que, como quien ahora escribe, vieron en él el albacea de todos los sueños.

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