En febrero de este año, el zurdo guayanés Darwinzon Hernández asistió a su primer entrenamiento primaveral con los Medias Rojas, confiado en que podía llegar a las Grandes Ligas. Pero nadie, ni siquiera él, suponía que el ascenso sería tan rápido.
Después de seis presentaciones en la Liga de la Toronja en las cuales aceptó una carrera limpia en once entradas con ocho boletos y doce ponches, fue asignado a la sucursal AA, el club Sea Dogs de Portland. Y comenzando la cuarta semana de calendario regular, el 23 de abril, fue llamado a debutar con el equipo grande en partido contra Detroit, en el cual le dieron cuatro hits y no permitió carrera en relevo de 2.1 entradas.
Finalizando abril volvió a AA y en junio fue llamado de nuevo, esta vez para estrenarse como abridor en un partido contra Texas. A los pocos días volvió a las menores en rol exclusivo de relevista con la filial AAA de Pawtucket. Después de siete salidas volvió a Boston el 16 de julio para quedarse en el cuerpo de relevistas.
“Me empeñé en trabajar duro para pulir el repertorio. Gracias a Dios me dieron la oportunidad. En las primeras ocasiones estuve muy ansioso, pero poco a poco he ido controlando las emociones”, declaró el novato de 22 años al diario Boston Herald.
Alex Cora, mánager de los patirrojos, indicó ayer que dejará descansando a Hernández esta última semana porque su brazo está un poco agotado.
Por los momentos el rol del reservista de Cardenales de Lara en la liga local, será de relevista largo de Boston en 2020.
“En el invierno voy a dedicarme trabajar más para mejorar el repertorio, esa es la meta para quedarme arriba todo el año 2020”, dijo Hernández




