La idea del niño que sueña con ser pelotero profesional es una utopía. En su imaginación el camino es bastante sencillo y el salto de la academia a la Gran Carpa es rápido, eso es inocencia pura.
Probablemente, esa era la concepción del lanzador venezolano Enderson Franco cuando dio sus primeros pasos en el béisbol. Su firma con una organización de EEUU llegó temprano para reforzar aquella creencia, pero el debut tardó varios años y en el camino él sumó tropiezos, caídas y unas cuantas decepciones.
Fueron exactamente 10 años los que transcurrieron desde que firmó con los Astros de Houston hasta que debutó la temporada pasada con los Gigantes de San Francisco. Y antes de llegar a la bahía, el lanzador de ahora 27 años probó suerte con otros tres equipos: los Rays de Tampa, los Marlins de Miami y los Bravos de Atlanta.
En algún momento quizás tuvo miedo y se sintió estancado, pero todo eso pasó a un segundo plano el 18 de septiembre, cuando ante los Medias Rojas de Boston hizo su primera aparición en la Gran Carpa.
“Estar 10 años en las menores no es fácil. Hay muchos momentos amargos, pero todo pasa… La recompensa vale el esfuerzo por eso nunca hay que rendirse, siempre hay que trabajar con responsabilidad por lo que se quiere”, expresó el criollo nacido en Anaco, estado Anzoátegui.
Franco insiste en que “la paciencia fue clave” en su paso por las menores, donde participó en 183 juegos y completó 889 innings y un tercio de labor. Debió aprender y desaprender varias cosas para en 2019 finalmente mostrarse como un lanzador de Grandes Ligas.
En total tuvo cinco apariciones en la contienda pasada y fue de menos a más para terminar con una efectividad de 3.38 y tan solo dos carreras limpias en cinco entradas y un tercio. La velocidad de su recta dejó buenas sensaciones, pero la evolución de sus picheos secundarios es lo que más expectativa genera de cara a esta nueva campaña.
A la par de su siempre confiable cambio, espera mostrar un buen sinker y seguir haciendo estragos con esa curva lenta que aprendió a lanzar en 2019. Está enfocado en ayudar al equipo desde el relevo.
“No he parado de trabajar, preparándome física y mentalmente para lo que viene. Este año voy a estar como relevista oficialmente, en años anteriores estuve muchas veces como abridor, pero este año me dedicaré al relevo porque soy más efectivo en ese rol”, explicó.
El ambiente en el dugout de los Gigantes le emociona bastante. Se siente en casa y está deseoso de jugar su primera temporada completa en Las Mayores.
“La integración con el equipo ha sido muy buena, somos muchos los jóvenes que nos estamos integrando al equipo… Estoy muy feliz de estar aquí y recibir nuevas oportunidades”, precisó el derecho, que en Venezuela pertenece a los Navegantes del Magallanes desde 2015.
Ante su seguridad y optimismo no hay nada que refutar. Tiene muy claros sus objetivos: permanecer en el roster activo de los Gigantes y convertirse en un brazo confiable para el manager Gabe Kapler
“Quiero hacer el equipo desde el primer día y mantenerme sano hasta el final. Y ¿por qué no?, llegar a la Serie Mundial. Nada es imposible”, sostuvo.




