Del único No Hit No Run que ha conseguido el equipo Caribes de Anzoátegui desde que se estrenó en la LVBP durante la temporada 1992-93, se están cumpliendo hoy veinte años.
El 13 de enero de 2000, desde el montículo del parque bachiller “Julio Hernández Molina”, de las ciudades gemelas de Acarigua-Araure, el derecho barquisimetano William Martínez se ostro intraficable en encuentro de semifinal contra Pastora de los Llanos, para conducir al club oriental a imponerse 3 carreras por 0. Cinco rivales se embasaron por boleto y siete enemigos fueron dominados por la ruta del ponche.
A la edad de 21 años, seis meses y 12 días de edad, Martínez se convirtió en el lanzador más joven en conseguir una joya monticular en la historia de la pelota profesional de nuestro país.
Fue el décimo tercer parido sin hit ni carrera en la historia del circuito y el tercero que se produjo en postemporada.




