A Caracas no le hizo ni coquito las 10 horas de viaje por carretera desde Maracaibo hasta la capital para jugar el partido de ayer en el estadio Universitario; ni tampoco se atemorizó por la lluvia que cayó en la ciudad y retrasó el inicio del juego una hora. Paradójicamente, fueron estos elementos quizá un impulso para desplegar todo su arsenal y apalear a los Bravos de Margarita 11-1, volviendo así a la senda del triunfo que reposaba en el hogar, dulce, hogar.
En el segundo episodio comenzó la paliza melenuda, con seis carreras encajadas a Manny Correa, abridor de los margariteños, que también hicieron parada ayer desde Puerto La Cruz.
Un inning más tarde, con intervenciones positivas de Leonardo Ferrini, Wilfredo Tovar y Eduard Pinto, ya los Leones tenían nueve carreras a favor en la pizarra, mientras que del lado contrario, la ofensiva de Álex Núñez no sumaba ni un inatrapable, dando cuenta así del buen trabajo monticular que Carlos Quevedo comenzaba a hilvanar en la jornada y que cerró muy por encima de las expectativas.
El derecho, lanzó siete entradas, y fue responsable de cuatro hits que soltaron los bates insulares en la fría noche caraqueña. Una carrera limpia aceptada, otro boleto y trío de ponches redondearon la fastuosa línea del carabobeño, la cual lo hizo acreedor del triunfo, su primero cuatro aperturas esta campaña.
“Trabajé mucho esta semana para mejorar los errores del
pasado y esa creo que fue la clave para lanzar estos siete innings (…) Todos
mis pitcheo funcionaron, pero creo que el cúter fue mi gran respaldo esta
nohe”, comentó el diestro al circuito de Leones.




