En 16 años de carrera Miguel Cabrera ha tenido que reinventarse en más de una ocasión. Ajustar el swing se le hizo habitual y eso le ayudó a ser un bateador indescifrable, que fácilmente puede enviar la pelota a cualquier parte de los jardines.
Esa versatilidad y madurez de juego lo ha llevado 11 veces al All Star y le ha valido siete bates de plata, cuatro títulos de bateo, dos MVP y una triple corona. En sus años mozos le permitió ser un competidor voraz y ahora le ayuda a ser paciente consigo mismo.
Sabe bien que todo ha cambiado, especialmente porque sus rodillas le recuerdan año tras año que el tiempo no pasa en vano. No obstante, para este 2020 no planea cambiar o modificar su swing, ya no más.
“Los últimos tres años he estado cambiando mucho mi swing para sentirme más cómodo en el home, para no sentir que algo me está molestando… No quiero cambiarlo más”, aseguró el popular Miggy en declaraciones reseñadas por Las Mayores.
“Quiero salir al terreno y sentirme natural. No quiero pensar en nada, sólo quiero reaccionar”, añadió.
No hay prisa, ni ansiedad por producir en masa. La seguridad con la que se desenvuelve en el campo respalda su decisión de ser más paciente. Ya el año pasado sufrió varias lesiones tratando de recuperar el poderío con el que facturó 88 jonrones entre 2012 y 2013. Ahora mismo, el plan es otro.
“Siempre tienes que tener metas y mi meta fue ponerme en forma, tratar de estar listo para la temporada, tratar de regresar al 100%”, precisó, destacando que bajó mucho de peso en relación a 2019.
Tanto el alto mando de los bengalíes, como sus compañeros confían en que estos cambios van a mejorar su rendimiento en la caja de bateo, donde el año pasado terminó con un promedio de .282. Él por su parte, añora una reacción grupal que se traduzca en victorias.
A título personal está consciente de que hay varios topes que podría alcanzar si logra un buen año. Con 23 jonrones llegaría a 500 y con 185 hits entraría al club de los 3000, donde solo 32 peloteros han conseguido inscribir su nombre. Sabe lo que tiene que hacer y va con todo, otra vez.




