Pablo Sandoval va a su décima tercera campaña en las Grandes Ligas y lo hará con el uniforme que más alegrías le ha traído el de los Gigantes de San Francisco, que pese a verse he ido en su mejor momento del equipo cuando recibió aquel contrato multimillonario con los Medias Rojas la fanaticada de la Bahía, todavía quiere con mucho cariño al venezolano.
Sandoval se volvió ídolo de los fanáticos de San Francisco tras ayudar a que los Gigantes conquistaran los títulos de la Serie Mundial en 2010, 2012 y 2014.
A sus 33 años, en muchos aspectos luce todavía como el joven de 22 años que debutó con los Gigantes en 2008.
La sonrisa no se le borra del rostro, interfiere en las entrevistas que varios compañeros conceden a la prensa en el clubhouse. Y, de la nada, durante el entrenamiento previo al juego del jueves, abrazó al nuevo manager Gabe Kapler, simplemente porque quiso hacerlo.
“Es muy importante para uno venir a trabajar contento y divertirse. Así todo el mundo puede ver lo afortunados que somos por tener la oportunidad de prepararnos y de jugar a la pelota”, destacó Sandoval. “Para mí, (ayudar a los jóvenes) es bien importante, porque no sólo son el futuro de la organización, sino que son quienes van a definir el juego en situaciones clave. Y necesito darles el apoyo de un veterano para que se adapten y se sientan cómodos acá, para que puedan trabajar duro y con mucha pasión”.
“Me importa tanto esta organización porque fue la que me contrató cuando yo tenía 16 años”, aseveró. “Hay buenos recuerdos, muy bonitos, de los campeonatos y de muchos momentos con este equipo que me dio la oportunidad en las mayores”.
«El Panda» indicó:“los fanáticos son muy importantes para todos los equipos”.




