El 20 de septiembre de 1931 –lo que no es poca cosa, desde entonces han pasado ya 90 años- Lou Gehrig remolcó cuatro carreras, que catapultaron a los Yanquis a victorias de 7 a 1 y 10 a3 sobre los Indios, aunque ya sin oportunidad alguna de desplazar a los Atléticos de Filadelfia de la cima de la Liga Americana.
Quizás fue por ello que Gehrig y sus compañeros, y hasta los aficionados en el Yankee Stadium, no disfrutaron la barrida sobre el Cleveland como era de esperarse, pese a que el toletero zurdo había ingresado durante la doble jornada a la historia de las grandes ligas.
Se había convertido en el primer bateador de la Americana en al menos remolcar 180 carreras en una sola temporada, y apenas el segundo en toda la gran carpa. Lo que tampoco era un hecho extraordinario en el caso de Gehrig. Las cuatro impulsadas sumaron 181, suficientes para superar el registro de 173 en poder del propio Gehrig desde 1927, y que ya había roto el 15 de ese mes de septiembre.
Los Yanquis celebraron seis desafíos más antes de que concluyera la temporada regular, lo que aprovechó Gehrig para empujar cuatro carreras mas para terminar con 185, que se conserva como la cifra más elevada en las memorias de la Liga Americana, solo aventajadas por las 191 remolcadas por Hack Wilson en 1930 con los Cachorros de Chicago en la Nacional.
Gehrig hizo del mandar carreras para el plato con sus batazos su marca de fábrica.
En sus 17 campañas en la gran carpa, en trece impulsó al menos un centenar y en cinco fue el líder del departamento, mientras que en tres de las temporadas que no superó la centena, quizás no lo hizo porque apenas participo en 31 encuentros entre las tres campañas. Sin embargo, en medio de esta exhibición hay un misterio. Gehrig fue habitualmente el cuarto bate de los Yanquis, justo delante de Babe Ruth. ¿Cuál es ese misterio?
Ruth y Gehrig han sido para muchos el más notable dueto del poder en las memorias de la gran carpa. Un reconocimiento que no tiene otro argumento a su favor que sus números, en particular los jonrones, y en extensión las carreras empujadas.
El punto es, que la dupla convivió en Nueva York durante nueve temporadas, de 1926 a 1934, y todavía uno no deja de preguntarse cómo Gehrig empujó esa cantidad de rayitas mientras estaba detrás de Ruth en el orden ofensivo.
O para ser más exactos, como las impulsó si Ruth asimismo sumó tantas. De hecho, en dos ocasiones fue el primero del departamento entretanto Gehrig lo fue en cinco.
En esas nueve campañas Ruth remolcó 145, 164, 142, 154, 152, 162, 137, 103 y 84. Gehrig, 102, 175, 142, 126, 174, 184, 151, 139 y 165. ¿Cómo lo hizo? Para acrecentar el enigma, ambos eran bateadores zurdos. O sea, que un pitcher derecho –la mayoría- no iba a caminar a Ruth intencionalmente para lanzarle a Gehrig. Vaya uno a saber dónde está el misterio.




