Desde que el pasado 12 de marzo se suspendió la NBA, tanto directivos como jugadores y fanáticos han vivido una montaña rusa de emociones, temiendo que la reanudación del curso sea imposible. Sin embargo, en las últimas horas el optimismo ha vuelto a emerger.
En una serie de reuniones, organizadas en los últimos días, los propietarios e instituciones gubernamentales norteamericanas han asegurado que harán todo lo posible para reanudar la temporada, «cueste lo que cueste».
Sam Amick, en un extenso reportaje en The Athletic, sostuvo que importantes politicos apuestan por el regreso del baloncesto. Entre ellos, Garvin Newsom, gobernador de California, Eric Garcetti, alcalde de Los Ángeles, y Anrew Cuomo, gobernador de Nueva York, la ciudad más afectada ppor el coronavirus.
Todos coinciden en que el deporte no podrá contar con aficionados probablemente hasta 2021, pero también confían en que se reanude lo antes posible.
El optimismo aumenta teniendo en cuenta que la competición ha completado el 80% de su temporada y que las conversaciones y propuestas para reanudarla son realistas.
La ciudad burbuja y las claves
Una de las teorías más aceptadas, y que sigue teniendo a Las Vegas como epicentro, es jugar lo que queda de temporada regular en una sola ciudad. Esto evitaría viajes y contactos multitudinarios en lugares diferentes, sobre todo en el traslado constante que existe en la NBA.
La propuesta contaría con la aprobación de los jugadores, algo que no ocurre en otros deportes como la MLB.
Algunas de las claves sería tener pruebas suficientes para hacer antes de que se inicie cada partido. Entrenadores como Mike D’Antoni (Houston Rockets) o Steve Clifford (Orlando Magic) representan grupos de riesgo al haber padecido problemas cardíacos.
Otras dudas tienen que ver con las condiciones en las que van a estar los jugadores en los hoteles y por supuesto el tiempo en el que se desarrollará el torneo.
El efecto dominó que provocaría terminar a finales de verano conllevaría cambiar la fecha de inicio de la temporada 2020-21, algo que Silver ya se había planteado antes de que ocurriera nada de esto.
Por ahora, muchos directivos verían bien hacer una pequeña pretemporada en junio y terminar entre julio y agosto el curso baloncestístico.




