Camiseta 10 | Messi, entre Catar y… ¿la política?

Lionel Messi apareció por París y el alboroto de la gente, casi todos muchachos motivados por los medio de comunicación social, tuvo pinceladas de fiesta multitudinaria.

Todo ese boato fue apreciado, en virtud de la televisión, por todo el planeta, embelesada la gente por el aura del jugador recién llegado a la gran ciudad. Mas, detrás de todo este jolgorio, en las sombras de risas, abrazos y pancartas de bienvenida se movían otras cosas de gran trascendencia.

Y acerca de eso queremos ahora escribir. Porque, más que una sospecha o una conjetura, hay unas posibles verdades que quizá ni el mismo Messi conozca. Él ha ido a Francia convencido de que aquella era la mejor opción del mercado, pero arrastrando un movimiento que se divide entre lo geográfico y lo político, sobre todo teniendo en mente que el año próximo el Mundial se jugará, por cierto, en Catar…

Acosado por los países árabes que lo acusan de ser en algún momento financista y encubridor del terrorismo, Catar se empeña en lavarse la cara.

Sus dirigentes, conscientes del momento que se vive, han visto en la popularidad del fútbol, y dentro de él, al París Saint-Germain, la manera de quedar a la vista de todos. ¿Y qué mejor jugada en el tablero geopolítico que llevar a Lionel Messi? Ha sido un golpe publicitario, sí, pero más que eso una hábil movida para salir del atolladero y de la acusación, hasta ahora nunca comprobada. El mapa de la estrategia de los cataríes se inició llevando a Sergio Ramos, el capitán indiscutible del Real Madrid, y ahora a Messi. Entonces, todo está parece estar decretado para que, con estos dos “caballos”, junto a Neymar, Ángel di María, Leandro Paredes y Kylian Mbappé, el París Saint-Germain se adueñe del fútbol europeo y para que el mundo entero sepa que Catar está limpio de culpas…

Ese es el fútbol de hoy día. Lejos de la pureza que alguna vez tuvo, se entreteje con movimientos que lo acercan a otros intereses, no siempre cristalinos. Los demás segmentos del entramado social han conseguido en el fútbol una manera de expresarse y de volcar sus intenciones; es decir, el fútbol es uno de los “descubrimientos” más buscados de los tiempos que corren. No obstante, habrá que remar a su lado en el río revuelto de su doble moral. Luchar contra esos molinos de viento podría tener mucha fuerza moral o sentido ético, peor sería también entablar una desigual lucha contra el estado de cosas. Porque, al final del camino ¿quién será aquel que podrá decidir qué es lo correcto y qué no lo es? Vaya usted a saber. Nos vemos por ahí.

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