GERARDO BLANCO | CARACAS.- El empate (1-1) contra Metropolitanos el pasado domingo dejó indicios de que el Caracas puede ofrecer un rendimiento más alto. La falta de definición sigue siendo el punto crítico de los dirigidos por Noel Sanvicente, pero no se puede convertir si no se crean oportunidades en el arco rival.
En ese apartado los capitalinos pueden estar tranquilos. Fueron muy superiores a Metropolitanos, pisaron el área contraria en diversas ocasiones y solo la soberbia actuación del arquero Tito Rojas impidió que los Rojos sumaran completo en el Olímpico.
Con esa tranquilidad de haber subido un escalón en el funcionamiento colectivo, gracias a la omnipresencia de Robert Hernández, quien dejó atrás las lesiones y ha vuelto a ser el mediapunta más desequilibrante del fútbol nacional, Caracas viajó a Mérida para enfrentar hoy a un Estudiantes que está en vías de recuperación. Los de Martín Brignani sofocaron los demonios internos. Volvieron a la escuela de precisión en el toque, dominio a partir de la posesión del balón y encontraron la contundencia necesaria para aplanar 2-4 al Zulia en el Pachencho Romero de Maracaibo para conseguir un triunfo revitalizador.
El actual campeón del Torneo Apertura vivía horas bajas con apenas dos empates en siete fechas, pero en los últimos dos partidos ha despertado en condición de visitante, lo que añade más méritos a este renacimiento. Primero venció 1-2 a El Vigía en la Copa Venezuela, y el domingo trituró al Zulia con los tiros de pelota detenida como un argumento favorable.
Caracas y Mérida necesitan el triunfo para escalar posiciones y meterse en la discusión de los ocho mejores del semestre.
Los Rojos andan en el puesto trece, pero el triunfo los puede catapultar hacia un provisional sexto puesto. La Academia rojiblanca anda comprometida en el escalón 18, por lo que sus urgencias son mayores. La escalera al cielo para ambos equipos pasa hoy por subir otro peldaño con un triunfo en el estadio Olímpico de Mérida.




