Francia celebró su clasificación para la próxima Eurocopa, su decimotercera gran competición consecutiva, con un gris triunfo en París ante Moldavia, a la que solo consiguió doblegar a última hora gracias a un penalti transformado por Oliver Giroud tras muchos minutos de dominio estéril (2-1).
El partido empezó cruzado para los “bleus”. Un error grosero del barcelonista Lenglet, que trató de ceder dos veces con la cabeza hacia su portero Mandanda, propició que el moldavo Rata pelease la pelota con mucha más convicción y acabase robándole la cartera para adelantar a su equipo.
El empate francés llegó en un momento en que el partido se empezaba a complicar para los franceses y cuando los moldavos parecían estar más cómodos. Pasada la media hora, un balón colgado al área por Griezmann acabó con un mal despeje del portero moldavo Koselev, que pareció ser molestado por Giroud. Como el árbitro no pitó la falta, Varane pescó el rebote con la cabeza y lo envió a las redes.
La segunda parte vio una ligera mejora de los franceses pero los mismos problemas para rematar hasta que una incursión de Lucas Digne en el área acabó con un derribo acabó con un derribo clarísimo por parte de Posmac.
Giroud lo transformó y, con su séptimo gol en los últimos diez partidos con Francia, se coloca a solo dos tantos (39) del segundo máximo goleador histórico de los “bleus”, Platini.
Francia deberá completar la tarea en su último partido en la visita a Albania para asegurarse la primera plaza del grupo H que ya está en su poder.




