En un vaivén de emociones que fue de la euforia de gritar dos goles tras una atajada salvadora a la impotencia de perder el boleto a octavos por un gol de Corea del Sur, los uruguayos sufrieron el agridulce duelo con Ghana desde una Montevideo teñida de Celeste.
Gritos eufóricos, sonrisas, lágrimas y agarradas de cabeza fueron algunas de las expresiones que pasaron por los rostros y las manos de los miles de uruguayos que se concentraron en la céntrica explanada del Palacio Municipal de Montevideo durante el encuentro.
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Con la mirada clavada en la pantalla vivieron los hincha acudieron con la bandera pintada en la mejilla, gorros y camisetas celestes, un intenso partido contra la selección ghanesa.
A lo que en muchos resonaba el verso «Nunca favoritos, siempre desde atrás», de una canción del músico Pitufo Lombardo, la esperanza seguía viva cuando un gol del coreano Hwang Hee-Chan al final del duelo simultáneo entre el asiático con Portugal echó por tierra las chances uruguayas.
Una vez que las últimas pelotas no dieron respiro a los dirigidos por Diego Alonso y el árbitro pitó el final, la amargura, la decepción y la rabia se hicieron presentes en Montevideo.
«Estuve en todo momento con el corazón en la boca, impresionante pero no se dio, lástima», dijo a EFE Antony Díaz, uno de los fanáticos, que expresó su «descontento» con el arbitraje por el posible penalti para Uruguay no validado.
EFE




