¿Qué posibilidad tendrá el venezolano, Francisco Rodríguez de llegar al Salón de la Fama de las Grandes Ligas? No es una pregunta elemental, común y corriente. Solo que el próximo año, el nombre de Rodríguez por primera vez figurará entre los nuevos candidato a ingresar a Cooperstown. El pitcher venezolano cumple con los requisitos exigidos. El primero, haber estado al menos diez años en las ligas mayores. El segundo y más importante, contar con una carrera digna de merecimiento.
Rodríguez, que tiene 40 años de edad, estuvo en las grandes ligas entre 2002 y 2017, y dejando a un lado la influencia que entre nosotros suele ejercer el que sea venezolano, tuvo un desempeño que al menos merece darle un vistazo. Considerando que tendrá hasta diez oportunidades, quién sabe qué pudiera ocurrir con el relevista que en el camino lanzó para los Angelinos de Los Ángeles, los Cerveceros del Milwaukee, los Mets de Nueva York, los Tigres de Detroit y los Orioles de Baltimore.
Alrededor de los relevistas existe cierto “prejuicio” a la hora de valorar sus actuaciones. Algo muy parecido a lo que ocurre con los bateadores designados por el pitcher, subestimados por no actuar a tiempo completo como el resto de los peloteros. Sobre todo en el caso de los cerradores como lo fue habitualmente Francisco, se subestiman porque su trabajo se limita por lo general a una sola entrada y a una escasa cantidad de bateadores contrarios. Factor que evita tener que medirse por segunda vez a ese bateador en un solo desafío, no dando oportunidad que se ajusten a sus envíos.
Todo eso es cierto, pero las reglas son las reglas. Irónicamente, el único elegido al Salón de la Fama en su primera ocasión, y con todos los votos disponibles es un lanzador relevo, el panameño Mariano Rivera. No estamos estableciendo una comparación de Rodríguez con Rivera, pero en su momento fue reconocido como el mejor apagafuego de las mayores y allí están sus estadísticas para ponerlo en evidencia.
Solo cinco cerradores genuinos están en Cooperstown aparte de Rivera con 652 salvados: Trevor Hoffman con 601, Lee Smith 478, Dennis Eckersley con 390, y Rollie Fingers con 341. Rodríguez con 437, es el cuarto con más salvados. Junto con su tope de salvados durante su carrera, Rodríguez en tres oportunidades fue líder de la Liga Americana en juegos salvados, en seis oportunidades superó la barrera de los cuarenta rescates, y sus 62 salvamentos en la campaña de 2008 con los Angelinos, es la marca histórica en la categoría.
Los topes para el “Kid” en las Grandes Ligas
Los principales lideratos alcanzados por Rodríguez, en 2005 con 45 salvados, en 2006 con 47 y en 2008 con 62 salvamentos.
Asimismo en 2008, fue líder del circuito con 76 encuentros, en los que participo mientras sus promedios de efectividad vitalicios, culminaron entre los más reducidos de la liga. No consiguió un tope, pero en once ocasiones sus promedios descendieron de las nueve carreras limpias. Entre los apagafuego, terminó con 1.82, 1.73, 1.85 y 1.09.
De por vida, su promedio de efectividad fue de 2.88 en 976 innings, y en el departamento de los ponches, donde la frecuencia no puede valorarse de la misma manera en que se valoran los episodios, encontramos que acumuló 1.142 abanicados en 976 tramos. Tuvo un record de 52 juegos ganados por 53 perdidos.
Relevo a tiempo completo
En cada uno de los 948 encuentros en los que Rodríguez participó en las ligas mayores lo hizo como relevista, y junto en los que alcanzó el salvado, en 677 sacó el último out. Su máxima cantidad de victorias fue de 8 en 2003. Además, participo en seis Juegos de Estrellas, todos con los Angelinos de Anaheim y uno con los Cerveceros de Milwaukee.
Estreno singular
Rodríguez vivió una experiencia que muy pocos han tenido, jugar en una Serie Mundial el mismo año de su estreno en las ligas mayores. Ocurrió en 2002 con los Angelinos de Anaheim, que debieron enfrentar a los Gigantes de San Francisco. Participó en cuatro desafíos, tuvo balance de 1 y 1 con efectividad de 2.08 y 13 ponches en ocho episodios y dos tercios.




