Tripleplay | El disparate de los Dodgers

Desde la óptica de lo ocurrido luego con el personaje, este es uno de los más increíbles y fascinantes capítulos en la historia de las ligas mayores. Si no, el más inverosímil y encantador de todos. Aún hoy, cuando han pasado seis décadas. No fue un cambio de equipo común y corriente. Tampoco una venta a otra escuadra, o un dejado en libertad. Se perdió a cambio de nada. Tenía apenas 20 años de edad y nunca había puesto un pie en la gran carpa. Se llamaba Roberto Clemente, y los responsables del desaguisado, los Dodgers de Brooklyn.

Todo ocurrió el 22 de noviembre de 1954. Los Dodgers lo habían firmado en febrero de ese mismo año, luego de una cerrada pugna por el puertorriqueño, con los Bravos de Milwaukee, los Gigantes de Nueva York, los Cardenales de San Luis y los Medias Rojas de Boston. Por él, debieron dar un bono de 10 mil dólares, como extenderle un contrato por 5 mil dólares. De acuerdo con las condiciones de la época, un pelotero que recibiera al menos 10 mil dólares, debía ser incluido de una vez en su nómina de grandes ligas, a riesgo de perderlo en un sorteo suplementario al culminar la campaña. Aquí empezó esta historia. En vez de llevar a Clemente a las mayores, el Brooklyn lo colocó en su equipo AAA, los Reales de Montreal.

Meses antes, los Cardenales y los Medias Rojas desistieron de la firma. Los Bravos hicieron la mejor oferta, 35 mil dólares. Pero prefirieron retirarse de la puja. El scout Luis Olmo, quien era amigo de Pedrín Zorrilla, el dueño del Santurce donde Clemente jugaba en Puerto Rico, y cercano a los propietarios de los Dodgers. Por su parte, los Gigantes, hubiesen querido tener en sus jardines a Clemente con Willie Mays, pero pensaban que debía estar al menos un año en las menores, si le daban el monto propuesto por el Brooklyn. Así, fueron los Dodgers los favorecidos, aunque no tanto como esperaban.

En Montreal, los Dodgers hicieron lo imposible por ocultar a su prospecto. Si daba un triple, o completaba un lance brillante en los jardines, enseguida lo sacaban del juego. También se dijo, que la cuota de afro descendientes estaba llena y por ello Clemente no tenía cabida. Solo que era una celebridad y todo el mundo sabía de su talento. Especialmente los Piratas de Pittsburgh, que lo siguieron toda la campaña a donde iba. Solo tenían que esperar pacientemente que llegara el momento del draft. Y lo peor, en Brooklyn sabían que lo perderían.

El 22 de noviembre apoyados en la Regla 5 se hicieron de sus servicios, y el 17 de abril debutó en las grandes ligas. Paradójicamente en un juego contra los Dodgers. Fue el primer paso al Salón de la Fama. A cambio de nada.

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