“Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia: es la injusticia del hombre hacia la mujer” (Mahatma Gandhi, líder mundial del movimiento de Desobediencia Civil No Violenta). Nos permitimos tomar a título de préstamo aquellas 17 palabras del grande hombre de la India para sumar a ellas otras en lo que es un sencillo y personal tributo a una admirable mujer venezolana de origen alemán, de un valor espartano, además de tenaz luchadora por los derechos civiles de sus congéneres y quien, valga apuntarlo, ha sido relegada a un censurable, incomprensible e injusto de los olvidos, salvo por un homenaje que se le rindió en la Gala Hípica de 2014 en la que Luna Santa le quitó el invicto a la triplecoronada Ninfa del Cielo.
La referencia es a Sybille Konietzny Maasch, nacida en Berlín el 28 de febrero de 1948, radicada en Caracas desde muy niña y de cuyo fallecimiento se cumple mañana el primer aniversario.
Ella, para decirlo pronto, está sembrada de manera indeleble en la historia del deporte nacional como la primera mujer entrenadora de caballos de carrera, aunque lamentablemente su huella solo ha sido seguida luego por Magaly Rojas, unos pocos años después. Sybille actuó en ese rol en La Rinconada entre los años 1974-78 y después de un retiro de 12 años regresó a la actividad en 1989 para irse ahora sí definitivamente en 1997(*)
No obstante, para lograr conseguir la matrícula que le daba derecho a laborar como entrenadora ella debió rebasar decenas de obstáculos provenientes de gente en el medio que la veían como una intrusa, “una catira loca”– tal la aludían a la calladita-, debido al absurdo machismo imperante (aun no desaparecido), con la argumentación de que “esto es trabajo de hombres”.
Tropezaron con una sólida pared: en mayo del ´74, después de pasantías en distintas cuadras- Jesús Núñez Mier y Terán, José “Yeyo” Núiñez, Vittorio Catanese y Adhemar Piñango, se contaron entre los pocos que le tendieron la mano- y empezó su tarea con un pequeño lote de ejemplares bajo su cuidado. No le resultó fácil. Después de reiterados intentos Brigadista, de su propiedad, le dio su primera alegría.
A esa victoria sumó varias decenas más entre ellas las de los clásicos Edgar Ganteaume con Miss Cocada (hija de Snow Cold en Cocada del haras Tocuyito), el Congreso de la República y la copa Rafael Ruggero, entre otros éxitos de prestigio. Cuatro años más tarde al de su debut se retiró por motivos sentimentales, concretamente maternales (para atender a sus mellizas) y v volvió, como dijimos en el ´´89. Ocho más más tarde se marchó ahora sí sin retorno. El último ejemplar que ensilló fue Hingis.
Extrañamente la pionera Sybille, no ha tenido seguidoras, con la excepción mencionada de Magaly Rojas, igualmente exitosa, ya también retirada, y de un pequeño grupo que igualmente con trabas logró ser admitido en otra área del turf, como jockettas unos años más tarde, entre quienes se recuerda a Sonia Mariano, Fabiana Oxford, Odalis Zapata y Miriam Blanco.
De esta se sabe que anda en pos de recibir la ´la autorización como entrenadora. Actualmente actúan de jockettas Cindy Carrero y María Elena Bruzual, a quienes se sumará pronto una hija del jinete Johán Aranguren, actualmente en Perú.
.A este respecto y para concluir, echemos mano a otra cita, tomada esta del libro “20 mujeres venezolanas del Siglo XX que cambiaron nuestra história”, de Maruja Dagnino, que guarda de algún modo relación con las que originaron aquellas vallas que en su momento vanamente intentaron frenar la ruta de Sybille Koniezztny tras la concreción de su sueño:
“Cómo se atreven unas mujeres a ocupar espacios que siempre han sido de los hombres, espacios que han ocupados por el solo hecho de ser hombres y a las mujeres les son negados por ser mujer y porque así lo dice una cultura ancestralmente dominada por los que hacen las leyes.” (Ob.Cit. Página 9).
(*) Algunos datos biográficos fueron tomados del historiador hípico Gustavo Noguera Bruzual




