Recuperar los Juegos Deportivos Nacionales era una necesidad. Desde su nacimiento en 1959, estas competencias sirvieron para impulsar el desarrollo deportivo en el país a través de la construcción de infraestructura que permitiera el crecimiento y consolidación de las más diversas disciplinas.
De ser un país con un incipiente número de deportistas dedicados fundamentalmente al atletismo y al ciclismo, Venezuela se convirtió en una potencia regional que dominó durante décadas los Juegos Bolivarianos y figuraba entre las mejores naciones en Juegos Suramericanos y Centroamericanos y del Caribe; todo ello gracias al alto nivel competitivo que se alcanzó gracias a los Juegos Nacionales.
Pero a costa de los Juegos también surgieron dirigentes-empresarios más atentos a controlar los contratos de construcción, de compra de material deportivo, equipamiento y de monopolizar el hospedaje y la alimentación de los atletas que desvirtuaron las competencias. Razón por la cual, tras las deficiencias organizativas de los Juegos Llanos 2007, se decidió repensarlos. Se acabó con el negocio del cemento y los contratos y se volvió apostar por el deporte con los Juegos de 2011 y 2013. A partir de diciembre los Juegos Nacionales, en su edición número 20, vuelven a la palestra. Se inician en Caracas, Miranda y Vargas con los deportes de combate, donde los noveles atletas tendrán de nuevo una vitrina para exhibir el talento.




