88 años de Aparicio y 50 de su retiro

Disfruten de una nueva entrega de "En la pelota" por Juan Vené

Considero que les hacen tremendo daño a los shortstops, como Omar Vizquel, cuando los comparan con Luis Aparicio.

Como dijo una vez Yogi Berra…: “Porque las similitudes son muy diferentes”.

Luis fue el mejor de su época en la posición, 1956-1973, cuando había muy pocos latinoamericanos en Grandes Ligas. Desde su debut en las Mayores hasta 1964, durante nueve años, terminó campeón en robos de bases.

Y según expresó uno de sus mánagers en Chicago, Al López…: “Ha sido el pelotero, de cuantos he visto, más entregado a su equipo en busca de las victorias, a veces en contra de sus propios números”.

Por ejemplo, 411 veces bateó intencionalmente roletazos por primera o segunda para ser out, porque así arrimaba corredores a segunda o a tercera.

Con razón, apenas llegó a los Medias Blancas, transformó al equipo en ganador. Y lo mismo ocurrió con los Orioles y los Medias Rojas.

En su carrera de 18 años, robó 506 bases en 642 salidas, cuando los robos habían desaparecido casi por completo, desde los años 20, gracias a la bola viva y a Babe Ruth.

Luis Aparicio cumplirá 88 años el próximo viernes 29, igual que el 28 de septiembre del próximo 2023, hará 50 años de su retiro.

Además, el 31 de octubre de este año será el aniversario 30 de cuando se reveló que hasta entonces, solo dos entre todos los shortstops de la historia, habían ganado ocho títulos de fildeo, Lou Boudreau y Luis Aparicio.

Mencionaban a Ozzie Smith, siete títulos; Honus Wagner, cuatro; Ernie Banks, tres; con dos, figuraban, Cal Ripken, Joe Cronin y Phil Rizzuto; con uno, Pee Wee Reese; y con cero, Luke Appling.

Celebremos, pues, cuando menos, en todo Venezuela, en Chicago, en Baltimore y en Boston.

Ví a Luis recogiendo roletazos cuando, en 1948, yo vivía en Maracaibo y él estaba en sus 14 años de edad.

Era antes de los juegos de Gavilanes en el Estadio Olímpico de Maracaibo. Después de las prácticas de los equipos, Luisito, a corta distancia, le lanzaba a su papá, Luis El Grande, quien le bateaba.

Lo ví más tarde, jugando en el leftfield del equipo Policía de Caracas, doble A, aficionado.

Y como periodista y narrador, viví gran parte de su carrera en Grandes Ligas. O sea, lo conozco tan bien, que se el único licor que tomaba. Era el pousse-café, “Galíano”, italiano, amarillo y con unas ramas dentro de cada botella. Nos tomábamos una copa después de cada cena.

Muchos positivos en la carrera de Luisito

El primer uego de Aparicio en MLB, el 17 de abril 1956, a los 21 años de edad, fue frente a los Indios. Bateó de 3-1. Su último juego, el 28 de septiembre de 1973, frente a los Cerveceros. De 3-1.

Elegido El Novato del Año en 1956. Elevado al Hall de la Fama en 1984, con 341 votos del total de 403, 83%.

Llevado al Juego de Estrellas 13 veces. Jamás en sus dos mil 598 juegos, apareció en posición diferente a la de shortstop. 10 de sus temporadas fueron con los Medias Blancas, en dos etapas, de seis y cuatro. Cinco con los Orioles y tres con los Medias Blancas.
Dijo no a un contrato que le ofrecieron los Yankees para 1974.

Maestro estafador

Aparicio fue líder en robos de bases esos nueve años, tras ser rechazado en el servicio militar venezolano, por tener pies planos.

La estatura no importó

Ernesto el tío, me dijo “Luisito era tan bajo de estatura, que pensaba…: éste jamás será profesional.

Carrasquel y Aparicio inolvidables en Chicago

Ya retirado Luis Aparicio, fui a Comiskey Park, Sur de Chicago, para transmitir varias series de los Medias Blancas. Un domingo en la tarde, después del juego, salíamos mi esposa Barbarita y yo del estadio, desde luego conversando.

Un señor, que también salía del juego con su esposa, nos oyó y preguntó en inglés…:

“Perdonen, por favor, ¿cuál idioma hablan?”. “Castellano”, respondí.

“¿De dónde son?”. “De Venezuela”.

“¡Ooooh, Venezuela!, Chico Carrasquel y Luis Aparicio. Inolvidables peloteros nuestros”.

Conversamos acerca de quiénes éramos. Él era abogado. Y nos invitaron a  cenar.

Fuimos a uno de los mejores restaurantes de Chicago y la mayoría del tiempo habló él, casi exclusivamente de Carrasquel y de Luisito.

“No solo fueron valiosos shortstops” dijo, “sino también finos caballeros, buenos huéspedes de nuestra ciudad. Han pasado a la historia, no solo de los Medias Blancas, sino de Chicago, y serán personajes muy queridos por nosotros para siempre”.

    

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