El primero de cuatro juegos sin hits

Tercera y última entrega de los textos escritos esta semana en homenaje a Sandy Koufax. Los Dodgers elevarán hoy en Los Ángeles antes del juego contra los Guardianes de Cleveland, una estatua en homenaje al legendario pitcher zurdo.

Decidimos tomar parte en la ceremonia, recordando algunos de los éxitos de Koufax en su carrera de doce temporadas en las grandes ligas entre 1955 y 1966.

No son pocos los instantes inolvidables de Koufax en la gran carpa, aunque para sus aficionados de ayer y hoy, sus cuatro juegos sin imparables y sin carreras, aún conservan un encanto especial.

Por ello escogimos el primero de sus cuatro desafíos de esta característica, una marca que solo ha sido superado por los siete sin hits elaborados por Nolan Ryan. Ese primer encuentro posee un atractivo adicional.

Se han celebrado más de cien juegos con esta característica en la gran carpa, y solo uno anunció con el primer pitcheo, lo que ocurriría luego.

El 30 de junio de 1962, los Dodgers recibieron la visita de los Mets de Nueva York con Koufax como lanzador abridor. En el primer inning, Koufax eliminó a los tres primeros bateadores, Richie Ashburn, Rod Kahnel y al boricua Félix Mantilla. Solo necesitó de nueve envíos para conseguir los tres outs. Nueve strikes, sin un foul. Perfecto, literalmente perfecto.

Al dirigirse al dugout, Solly Hemus, el coach de los Mets en la antesala, le dijo a Koufax discretamente para que no escucharan sus compañeros: “Hey, como que hoy vas a lanzar un sin hits”.

Luego de la exhibición de perfección, Koufax se dispuso a enfrentar al resto del orden ofensivo de los Mets, conformado por Frank Thomas en la primera base, Cliff Cook en el jardín derecho, Jim Hickman en el centerfield, el venezolano Elio Chacón en el campocorto, el cátcher Chris Cannizarro y el lanzador Bob L. Miller. Koufax también estuvo perfecto en los siguientes dos actos, antes que el primer bate Ashburn le sacara pasaporte para inicial el cuarto capítulo.

A estas alturas, los Dodgers disfrutaban de una ventaja de 4 a 0, obtenida con cuatro anotacionesen el mismo primer inning con cinco imparables, después de dos outs y las bases limpias, donde destacó un triple de Willie Davis que encendió la mecha.

El desafío terminó 5 a 0 con Koufax abanicando a 13 bateadores y dando cinco pasaportes para completar su hazaña.

Los otros tres sin hits ni carreras, los alcanzó Koufax el 11 de mayo de 1963 sobre los Gigantes de San Francisco, el 4 de junio de 1964 ante los Filis de Filadelfia, y el 9 de septiembre de 1965 frente a los Cachorros de Chicago, esta tercera actuación con un toque original, concluyó en un juego perfecto.

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