Tripleplay | El esperado BD de la Liga Nacional

La regla es la misma. Incluso con el mismo nombre, Bateador designado por el Pitcher. Sin embargo, que cerca de 50 años las separen de su implementación, establece entre ambas, diferencias para muchos perceptibles. Si no lo saben, o no lo recuerdan, llegó a la Liga Americana en la temporada de 1973, y en la próxima campaña, es que se posesionará en la Nacional.

Quizás la diferencia más notable se encuentra en la visión que cada una posee. Cuando fue impuesta por primera vez, llegó cargada de prejuicios. Y además, negativos. Se pensó, que sería una regla solo para bateadores que ya habían visto pasar sus mejores años por efecto del tiempo, o por lesiones.

Que no duraría mucho tiempo. Que sería el hazme reír de toleteros en declive como Frank Robinson, el único miembro del nuevo grupo ese año, en llegar al templo de los inmortales, o para ya desgastados como el cubano Tony Oliva. Asimismo, la Americana fue apreciada como una liga donde los lanzadores mostraban un dominio tan superior, que el bateo de los equipos necesitaban de una ayuda extra. Del otro lado, y muy campante, la Nacional se negó a emplearla.

Lo que en el fondo no era más que un mensaje subyacente, “somos un circuito superior”. Cuesta imaginar en los años 70, alguien previendo la posibilidad de que un designado, fuese un genuino candidato a ingresar al Salón de la Fama como acaba de ocurrir con el dominicano David Ortiz.

Hoy la perspectiva es otra. La Nacional aceptó el bateador designado, en principio por factores económicos. Hasta se convirtió en un punto de honor para los jugadores en las discusiones contractuales con los equipos. Ciertamente estimula el espectáculo al verlo desde el lado ofensivo del juego. Y del pitcheo también.

No son pocos quienes sostienen, que sacar a un lanzador a la altura del séptimo u octavo episodio por un bateador emergente, mientras tiene en sus manos un juego perfecto, es un exabrupto en contra del espectáculo. El caso del mismo Ortiz resulta emblemático.

¿Hubiese podido colocar las estadísticas para llegar a Cooperstown sin el bateador designado que le permitió jugar a diario. No lo sabemos, pero si de números se trata, la respuesta es imposible.

¿Y hoy quién recuerda a Ron Blomberg, el primer bateador designado de la historia? Como sexto en el orden ofensivo, con los Yanquis de Nueva York, el 6 de abril de 1973 en Boston contra los Medias Rojas .Ante al cubano Luis Tiant, consiguió boleto en su primer turno, y también conectó el primer imparable en el nuevo rol, un sencillo en el tercer episodio. Solo por eso debería tener una placa en Cooperstown.

Esperemos por el designado de la Nacional.

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