lunes, junio 27, 2022
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Tripleplay | La hora de Gil Hodges

Cuatro de los peloteros que este año ingresarán al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, el primera base Gil Hodges, los jardineros cubanos Orestes Miñoso y Tony Oliva, y el lanzador Jim Kaat, en alguna oportunidad habían estado entre los aspirantes a ingresar a Cooperstown a través del sistema habitual de la Asociación de Escritores de Beisbol de Estados Unidos.

No faltará quién se pregunte, porqué debieron esperar tanto tiempo para su reconocimiento. Incluso Hodges y Miñoso ya fallecieron.

En el fondo, de lo que se trata es de cómo el comité es un ejemplo inevitable de “imperfección”. De cómo la opinión de sus integrantes, es influida por su particular punto de vista, tanto como los méritos o no que posea el aspirante. No podía ser de otra manera.

Valdría la pena revisar los cuatro casos pero el espacio no permite entrar en detalle. Sin embargo, el caso de Hodges es emblemático, sin pretender restar méritos a los otros tres elegidos por el Comité de Veteranos.

Hodges jugó dieciocho temporadas en las ligas mayores, entre 1943 y 1963, con los Dodgers en Brooklyn y en Los Ángeles, y luego con los Mets de Nueva York. Asimismo, fue managers de 1961 a 1971, de los Senadores de Washington y los Mets.

Su nombre apareció en quince oportunidades entre los aspirantes, entre 1969 y 1983. Una época en que se podía estar entre los aspirantes hasta en quince ocasiones. Hoy la cifra está reducida a un máximo de diez. Tuvo un tope del 63% de los votos, sin olvidar que se necesita al menos el 75 por ciento para obtener la inmortalidad.

¿Qué hizo de Hodges un candidato indudable como suelen citar sus cultores?

Un bateador derecho que defendió la primera base, Hodges cerró su carrera con un promedio ofensivo de 273, 370 jonrones y 1274 carreras empujadas. Hay que convenir que no son cifras tan deslumbrantes como las de muchos de sus contemporáneos, pero tuvo un rol vital para el éxito del conjunto más sobresaliente de la Liga Nacional. Con Hodges, los Dodgers se proclamaron campeones en las campañas de 1947, 1949, 1952, 1953, 1956 y 1959, conquistando dos Series Mundiales.

En ese lapso, remolcó al menos 100 carreras en siete ocasiones, en seis largó más de 30 jonrones y en tres anotó más de un centenar de carreras. Participo en nueve Juegos de Estrellas y ganó tres “Guantes de Oro”. Como suele ocurrir, quizás la prensa no le rindió los honores que recibieran sus compañeros, el cátcher Roy Campanella, el campocorto Pee Wee Reese, el infielder Jackie Robinson y el jardinero Duke Snider.

Tan valiosos para los Dogers como Hodges, pero con una notable diferencia, desde hace tiempo poseen una placa en Cooperstown.

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